Los festivales musicales constituyen oportunidades excepcionales para empaparse de mucha y buena música en sesiones maratonianas por un coste inferior a la suma del caché económico de sus artistas e incluso pueden ofrecer viajes estilísticos imprevistos si uno va con un objetivo fijo.
El 'Musicland', que se celebrará los días 27 (viernes) y 28 de abril (sábado) en Madrid resume perfectamente esta filosofía. Electrónica, indie (pop-rock nacional también sería una etiqueta muy válida), hip-hop y 'new beats' configuran la potente programación que se llevará a cabo desde las 18 horas de mañana mismo en los cuatro escenarios previstos para la ocasión en la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano (metro Congosto).
La propuesta sonora merece mucho la pena, ya que melómanos de todo tipo se reunirán en este enorme recinto para gozar con distintas propuestas musicales, tan singulares como complementarias cuando existen oídos abiertos y mentes libres. Para la jornada del viernes 27 (30 euros), habrá 'indie' del bueno con la actuación estelar de Vetusta Morla, hip-hop con grandes formaciones como Violadores del Verso o 'New beats' como el 'set' previsto por Pendulum. El cachondeo empezará a las 18 horas y la conclusión dependerá de cada uno.
El sábado (45 euros) será el turno de la electrónica, que acaparará la atmósfera de 'Musicland' desde las doce del mediodía hasta que el cuerpo aguante con un DJ que eclipsará al resto por su trascendencia mediática y capacidad para reunir a miles de almas: Carl Cox. El británico es uno de los reyes de las pistas de baile y 'pincha' house, techno y trance como muy pocos en el universo.
Eso sí, 2ManyDJs (el popularísimo dúo belga formado por los hermanos Dewaele), John Digweed o Marcos Carola también serán otros nombres significativos en un sábado apoteósico. Tu verás lo que haces. Pásate por allí, no vayas a arrepentirte luego...
El diálogo con Juan Aguirre desmonta cualquier teoría sobre la premeditación del éxito -entendido como reconocimiento social- y la anormalidad de quienes son elevados a los altares mediáticos, sea cuál sea su ámbito de acción. Junto a Eva Amaral, el donostiarra forma el dúo más popular de la música española en la última década, pero esta condición no ha modificado las prioridades humanas del guitarrista. "Somos de la única manera que podemos ser: los mismos que vamos por la calle, que hablamos contigo, que nos vamos a tomar algo a un bar o nos subimos al escenario. Lo demás es un poco anecdótico. Pasamos bastante de todo lo que no es el sonido del directo, la electricidad, la sensación de ‘caña', de cuando subes al escenario. Eso es lo que nos ha traído hasta aquí y lo único que nos interesa", confiesa un músico que, junto a su compañera de aventuras, encuentra en los conciertos la mejor manera de agradecerle a la gente "que nos permite hacer lo que más nos gusta: tocar".
Reconocidos por la calidad de sus directos, los que han llevado a cabo desde octubre incluyen en su repertorio canciones de ‘Hacia lo salvaje', un último álbum "igual de libre o mirando hacia lo desconocido que los anteriores porque todos los hemos hecho bajo los mismos principios estéticos de absoluta libertad y de intentar entender la música como una expresión". El citado disco se ha convertido en el sexto de estudio en su trayectoria, cuya base, como la de los anteriores, ha sido "la búsqueda de canciones que sean verdaderas. Es como si quisieras describir una película que fuera verdadera. Todo lo que pones lo haces en torno a esa idea, a la sensación que te produce una canción. Un tema puede ser más 'heavy', suave, folk o electrónico, pero para nosotros no tiene valor si no suena verdadero. Luego, en cada disco nos hemos abierto a sonidos nuevos. Obviamente, hay una manera de cantar de Eva que es muy reconocible y nosotros utilizamos las guitarras de una determinada forma. Desde un punto de vista superficial, se podría decir que somos el encuentro entre una tía que viene del rock (Eva) y yo, que vengo más de la música folk, aunque sea electrónica. Esa sería la base de nuestro sonido. Lo que pasa es que ahí cabe cualquier cosa", reflexiona un Juan Aguirre al que le cuesta psiconalizar el camino realizado en estos 13 años. Básicamente, porque "hemos vivido tan rápido que no nos hemos parado a pensar mucho en nosotros mismos. Estábamos observando lo que pasaba a nuestro alrededor, sintiendo y viajando. Imagino que en algún momento habrá que mirar atrás, pero la vida no nos ha puesto todavía en esa tesitura".
Independientemente de la respuesta que obtengan sus creaciones, "seguimos mirando la música como fans", inmersos en una pasión compartida que comenzó el primer día que ambos (Juan y Eva) se conocieron en Zaragoza. "Somos fans de montones de grupos, desde los clásicos hasta la gente con la que hemos crecido de adolescentes. Te hablo de The Cure, The Stone Roses, toda la música de los 90, música electrónica, The Beatles, el rock inglés de los 60, mucha música folk de hace tiempo y cosas muy distintas. Estamos constantemente enseñándonos discos y diciendo "viene a Madrid no sé quién y tenemos que ir a verlos". Son ese tipo de cosas que siempre hemos hecho y ahora las hacemos más porque, afortunadamente, no tenemos que dedicarnos a otros trabajos", agradece la mitad de Amaral, que no considera la música como una profesión o un oficio. "Para mí es un estilo de vida. Una profesión es otra cosa, es algo que haces de 8 a 3", argumenta. Así habla y así piensa el cincuenta por ciento de Amaral, "dos tíos de Zaragoza que tienen una banda de música, de rock, de pop, o de folk-rock. No nos preocupa mucho más. Lo vemos así de sencillo".
UNIDOS POR UNA NATURALIDAD INCONSCIENTE
La anarquía, el caos y la impulsividad dominan el proceso creativo de los temas de Amaral. La mitad de las ideas plasmadas en sus canciones viene por este camino, en el que Juan y Eva se comportan como seres "intercambiables" y "complementarios". Aunque en el escenario Eva sea la parte más visible del grupo, los roles varían en el estudio. Aguirre puede cantar o tocar el bajo, mientras que la zaragozana se atreve con la guitarra eléctrica o golpea la batería. "Probablemente podríamos hacer canciones por separado, pero disfrutamos mucho componiendo juntos", manifiesta el donostiarra sobre la naturalidad inconsciente que les une.
El jueves suele ser un día complicado para quien escribe porque cerramos la edición semanal del periódico (salimos los viernes). Apenas hay tiempo para comer, pero esta vez sí saqué un ratito y además tenía un buen estofado con guarnición bien preparado para la ocasión. Llegué para los últimos minutos del telediario en TVE y descubrí a Juan Zelada, un músico madrileño que se ha hecho popular en Inglaterra, ya que la Radio 2 de la BBC ha escogido dos singles suyos como ‘disco de la semana'. Ambos estarán en el álbum que sacará con Decca (Universal) el próximo mes de enero. Jason Mraz o Jaime Cullum son algunos de los nombres con los que uno puede relacionar estilísticamente a este madrileño nacido en 1981 que desprende mucha energía.
Juan Zelada tiene una historia que merece más minutos que los de una pieza en los informativos, varias páginas en un periódico o un programa entero en cualquier emisora del país. Se lo ha ‘currado' (este artículo en El País demuestra su obsesión por dedicarse a esto), me identifico con esa sonrisa que deja a su paso y espero que vuelva pronto a Madrid (tocó este jueves en El Sol) para verle en directo. Admira a Ray Charles y afirma que cuando era un chaval se emocionaba tocando ‘Great balls of Fire' de Jerry Lee Lewis. Él se ha labrado su propio destino. Aprendamos la lección.
Las horas previas al concierto que ofrecieron los Coldplay en el O2 Arena de Londres el pasado viernes estuvieron amenizadas por los excelentes 'The Low Suns' y la maravillosa Emeli Sandé, acompañada por unos músicos que le iban como anillo al dedo. Es probable que los amantes de las novedades en el mercado británico ya sepan de quién hablamos (cantaba en el 'Diamong Rings' de Chipmunk), pero he de reconocer mi total desconocimiento hacia su figura artística. Puede hacer lo que quiera con su voz y este es primer single de su primer álbum, que saldrá a la venta en febrero del próximo año.
'Heaven' suena a pop electrónico, a 'trip-hop', a Massive Attack y a un montón de cosas. Por el mismo camino va Daddy, otro de los temas de su debut discográfico. Esta cantante, compositora (ha escrito para figuras modernas de la música inglesa) e instrumentista (capaz de ponerse a los teclados emulando a Alicia Keys) causó sensación en el O2 Arena con un variado repertorio, que permitió conocer su capacidad para abordar diferentes registros. Sande, cuyo disco 'Our version of events' saldrá el 6-F, regenera el soul y el R&B, dándole una vertiente más contemporánea, además de manifestar una habilidad suprema para las baladas. He aquí 'Maybe', una de ellas. Tiene madera de estrella.
Uno de los sonidos que me traje en el subconsciente tras el reciente y maravilloso fin de semana en Londres fue el sensacional concierto que dieron 'The Low Suns' como primeros teloneros de Coldplay en el O2 Arena, increíble espacio en el que actuó el pasado viernes la banda liderada por Chris Martin. Cuando salieron al escenario, todavía había muy poca gente en las gradas, pero ellos aprovecharon al máximo su oportunidad. Escucha, escucha. A ver qué te parece esto...
Este ‘Never Gonna Care' formó parte de su corto repertorio porque ya se sabe que uno tiene poco tiempo en estas situaciones. La banda londinense se ganó mi admiración por la frescura que desprendían. Destacaría su cohesión instrumental y las dotes vocales de Jack Berkeley, que no está quieto un solo segundo. Seguro que darán mucho que hablar en los próximos meses con piezas como ‘Carnival'.
Estábamos de 'charleta', birra en mano, dialogando sobre el indie español, sobre su homogeneidad y la burla que hizo una vez Morrissey acerca de este supuesto estilo en nuestro país (no exenta de razón porque casi todos los grupos suenan a lo mismo con un aspecto melódico demasiado previsible), cuando el 'pincha' del 'The Borderline' (garitazo rockero cercano a Tottenham Court Road en Londres) decidió regalarnos otro temazo. Ya iban unos cuántos. Puso 'Panic' de The Smiths y mi primo Xose, un grandísimo admirador de esta banda y de Morrissey, se vino arriba. Detuvo la conversación para entregarse a la canción como si recitarla y agitarla con sus brazos fuese una necesidad innegociable.
Lleva pocos meses en la capital londinense, a la que llegó para aprender inglés ante la falta de trabajo en su tierra gallega, pero ya se le ve muy integrado. Se ha propuesto perfeccionarlo para tener una salida laboral relacionada con lo suyo y su carácter decidido le servirá de ayuda. Además, está en uno de los epicentros mundiales de la música y como buen melómano (tiene cerca de 240 vinilos y sigue a esos grupos cuyo nombre requiere volver a preguntarle) ha encontrado una conexión fabulosa con su entorno. Bromeábamos durante toda la noche sobre la cantidad de grandes artistas y enormes bandas que se han formado en los escasos kilómetros cuadrados de esa isla llamada Reino Unido. La música nació en muchos sitios, pero allí en Londres renace constantemente. Lo hace cuando suena 'Panic' en 'The Borderline'. Xose alucina pese a haberla escuchado decenas de veces y los que aguantábamos hasta el cierre del local no queríamos que aquello acabase. ¡Otra, otra, otra!
Winehouse durante su actuación en 'Rock in Rio Madrid 2008', la última vez que cantó en España.
Las personas mueren, pero sus obras nunca fallecen. A Amy Winehouse le perseguían, con merecimiento o sin él, de aquí para allá, por sus fechorías temperamentales y por el morbo que provocaba aquella imagen frágil, extraordinariamente corriente, callejera. Las idas y venidas amorosas con Blake Fielder-Civil, así como los frecuentes conflictos de la veinteañera londinense con el alcohol y las drogas, eclipsaron en demasiadas ocasiones lo más importante: su talento artístico, esa capacidad vocal única, capaz de abarcar diferentes estilos como pop, R&B, soul, jazz, hip-hop o reggae.
Ahora que ya no podrá recibir más 'flashes' ni protagonizar excentricidades, sólo hay espacio para las canciones que integraron 'Back to black' (2006) -un disco aclamado con sabor a clásico por ser un álbum redondo-, y las menos mediáticas, aunque brillantes, de 'Frank' (2003). En este último, llegó a marcarse una versión de Billie Holliday ('There's no greater love') que firmaría la mismísima cantante y compositora norteamericana. Únicamente nos queda lo que pudo ser y no fue o lo que fue y podría haber sido de otra manera. Nadie cambiará lo sucedido (falleció el 23 de julio en su casa de Candem Town con un alto nivel de alcohol en sangre, según la autopsia), pero el mito de la artista londinense -cuyo corazón dejó de latir a los 27 años- merece una cálida página tras la reciente publicación de 'Lioness: Hidden Treasures' (tesoros escondidos). Estamos ante un álbum póstumo (escúchalo en Spotify) que cuenta con el beneplácito familiar y cuyos beneficios se destinarán a la Fundación Amy Winehouse, creada por su familia para ayudar a todas esas personas que tienen problemas con las adicciones. Ella las tuvo y la causa lo merece.
Según Island Records, quienes han trabajado con Winehouse desde aquella mítica grabación de 'The Girl from Ipanema' -la primera, en mayo de 2002-, hasta el dúo con Tonny Bennet ('Body&Soul')-la última, en marzo de 2011-, decidieron rendirle homenaje con esta colección de canciones (concretamente doce) tan terrenales en la frescura e intimidad que desprenden, como celestiales en su resultado, conocido para ellos pero inédito para sus seguidores. Ellos son dos figuras tan relevantes como Salaam Remi, que coprodujo 'Frank', y Mark Ronson, gran culpable junto a Remi del insaciable caramelo sonoro que supone la escucha de 'Back to black'. Ambos productores han llevado las riendas de esta sentida recopilación, siempre con la previa aprobación de la familia, el 'management' de Amy Winehouse y su sello.
Los que han estado cerca de ella aseguran que nunca cantó o tocó una canción igual dos veces. Además, reescribía con sus cuerdas vocales cualquier letra hasta darle un significado personal e impactante. Así sucedió con el popular tema brasileño durante su primera visita a Miami para grabar con Remi. "La manera en la que interpretó este clásico de la bossa nova me hizo darme cuenta de que estaba frente a un talento muy especial. Su versión de la canción era tan joven y fresca que realmente sirvió de inspiración para el resto de las sesiones de grabación", afirma el productor que formó parte del lanzamiento discográfico de la artista. Su padre, Mitch Winehouse, ha definido como "maravilloso" este álbum, "un digno tributo al legado musical de Amy", aunque asegura que "no puedo seguir escuchándolo". Dolor y placer están aquí estrechamente ligados.
Amy tuvo su bautizo español en el FIB de 2007. Aunque tímida frente al público, su voz generaba una sonrisa de oreja a oreja, una sensación de paz imperturbable. Un año después, el 'fenómeno Amy' había crecido de forma exponencial, debido a la enorme difusión comercial de 'Back to black' y a surrealistas arrebatos personales. Regresó a España para actuar en Madrid, en el festival Rock in Rio 2008, tras haber hecho el ridículo en la edición portuguesa de este evento. Entonces, hubo casi más ríos de tinta periodística por la incertidumbre de su llegada y su estado de salud sobre el escenario, que referencias a la exhibición vocal que realizó.
El destino tenía previsto unir nuevamente a Amy Winehouse con nuestro país el pasado 8 de julio, fecha para la que estaba programado su directo en el BBK Live de Bilbao. El nuevo disco seguía sin una fecha concreta. Canceló la gira tras el desastroso concierto de Belgrado a finales de junio, y el trágico final de esta joven conmocionó al mundo. Fue la constatación de un temor que dio paso a un nuevo mito.
Doce temas para conversar con la intimidad
'Lioness: Hidden Treasures' propone doce acercamientos sonoros a Amy Winehouse, capaz de transmitir, a través de sus interpretaciones profesionales, toda esa sensibilidad que le pasó factura en lo personal. Esta especie de homenaje a la artista hará las delicias de los fans y funcionará como una especie de conversación privada entre quien canta y quien dispone los oídos para atenderla. ‘Between the cheats' podría haber formado parte del tercer disco que estaba preparando, ‘Tears dry' supone un guiño original a la balada que posteriormente fue el ‘uptempo' para ‘Back to black', y versiones como ‘Will you still love me tomorrow' (Carole King) constituyen un fiel reflejo del viaje al pasado que generaba su música, un billete al más allá.
Artículo publicado en la contraportada del número 222 de las ediciones madrileñas del periódico Gente y en el número 100 de sus ediciones nacionales.
Me enamoré de su voz hace cuatro años cuando la vi en FIB. 'Frank' fue un aperitivo fantástico antes de 'Back to black', insuperable. Con la misma fuerza y luz que emergió, fue desapareciendo. Su destino estaba escrito. Tenía que habernos dejado mil canciones maravillosas. Se marchó con 27 años. Putas drogas. Maldita fama. Le faltó amar la vida. Descanse en paz...
Apenas tiene unas horas de vida en Internet, pero ha corrido la voz y también fluyen los mensajes entre los vigueses sobre la emoción que provoca el nuevo videoclip de Eladio y Los Seres Queridos, un homenaje audiovisual a la ciudad olívica con una factura extraordinaria para envolver perfectamente la letra de este tema: 'El Tiempo Futuro'. Así suena el segundo single del álbum 'Están ustedes unidos', publicado por la banda del mismo origen (salió en marzo). Una excusa más para conocer el lírismo sonoro de este proyecto, acorde con la belleza de las imágenes. Un serio candidato a videoclip del año.
Con la reflexión que provoca la distancia temporal, quiero comentaros mi experiencia en ‘El Día de la Música Heineken', que tuvo lugar el pasado fin de semana en Matadero (Madrid). Aunque desconocía a gran parte de los nombres que integraban el cartel, como buen melómano me documenté antes de ejercer de ‘festivalero'. Disfruté de lo lindo con tantos conciertos, junto a personas afines y aguanté estoicamente las embestidas del sol. Tras las dos jornadas, creo que el precio del abono estuvo más que compensado con tanta calidad, variada en cuanto a estilos y tratamientos escénicos dentro de la denominada escena independiente.
Comenzaré por el sábado. Por la mañana recorrí los stands de sellos discográficos y festivales. Hubo dos paradas. Una ante el Low Cost Festival, donde estaba Miguel Esteve, compañero de batallas en Rock in Rio Madrid 2008 y persona que trabaja en la producción del evento de Benidorm. También conocí a Olga y Rosa, dos encantos que promocionan acentral Folque (centro galego de música popular), un proyecto dedicado al estudio, la promoción y la divulgación de la música gallega. Si entráis en www.folque.com podréis informaros mucho mejor sobre este tema. Una de sus últimas producciones es el disco ‘Acróbata', que firman la artista gallega Ugía Pedreira y el brasileño Fred Martins.
Por la tarde acudí a los conciertos de Anna Calvi, Toro y Moi, South San Gabriel y The Pains of Being Pure at Heart. La todoterreno británica brilló a gran nivel. Diría que es una Maika Makovski barroca, con voz de barítono. También me impresiono el electro-pop del norteamericano Chazwick Bundick en su proyecto Toro y Moi. ‘Underneath the pine' es un discazo y sus ritmos te hacen bailar aunque no lo pretendas. Además de echarle un vistazo al contundente metal instrumental de Lüger, asistí al bucólico homenaje de South San Gabriel, puro country de Texas, al ‘songwriter' Vic Chesnutt. Bonito, bonito. Delicado, pero nada frágil. Y antes de emprender rumbo a la sala Caracol (había que ver a The Pepper Pots en un ansiado concierto para quien escribe que compensó gran parte de sus expectativas), el pop guitarrero de The Pains of Being Pure at Heart hizo honor a ‘Belong' (2011), segundo y gran álbum de esta banda neoyorquina.
Al día siguiente, más y mejor. Al menos, si me atengo a la misma franja horaria. La entrada de este melómano en el recinto coincidió con el espectáculo de Scola & Kolacny Brothers. Estaban por pimera vez sobre un escenario español y no será la última. De ello, estoy seguro. Este grupo de voces femeninas, comandadas por un frenético ‘director de orquesta' y un acompañamiento a los teclados, conectó rápidamente con el público. Su versión de ‘Creep' (Radiohead), la sorpresa española (hicieron ‘Cumpleaños total' de Los Planetas) o el tremendo ‘Black horse and the cherry tree' de KT Tunstall levantaron al personal.
Posteriomente, un poco de sombra y descanso sentado ante Ron Sexsmith, una especie de Paul McCartney o de Elvis Costello nacido en Canadá. Le dedicó el set al fallecido Clarence Clemons. Lleva dos décadas haciendo grandes temas, a medio camino entre el pop y el folk, y vino a Madrid para presentar ‘Long Player Late Bloomer'. De ‘indie' tiene poco, pero se agradecen regalos inesperados.Y después vino Janelle Monáe. No vino, porque fuimos todos a por ella. El escenario principal se llenó de gente porque todos querían ver a la nueva reina del soul. Palabras mayores. Respuestas superiores. Con ‘ArchAndroid' (2010) dejó a público y crítica con cara de asombro. Faltaba confirmarlo en directo. Ratificado. Magnificado. Ensalzado. Canta como los ángeles, se mueve como nadie, tiene gracia, carácter y puede moverse por todos los estilos de raíz negra.
Tras la tempestad, surgió la calma en la figura de Lourdes Hernández: ‘Russian Red'. Creó una fiesta intimista para interpretar los temas de ‘Fuerteventura', segundo larga duración tras ‘I love your glasses', estuvo simpática, acertada en su parte y bien acompañada por una banda engrasada. Mención especial para Manuel Cabezalí, su guitarrista, que está en todos los ‘saraos' (Havalina, The Cabriolets, produciendo, etc) y crece como uno de los mejores músicos de nuestro país en la ya mencionada escena independiente. Creo que se le mojaron los ojos cuando presentó 'Cigarettes'. La entiendo. La vida da tantas vueltas que cuando regresas a un punto determinado, el corazón pierde la compostura.
El cansancio hizo mella en este cuerpo y no pude con el concierto de Glasvegas. Tocaba marchar para casa con la satisfacción de haber confirmado lo deseado y de haber descubierto lo desconocido. Únicamente le pongo dos pegas al Día de la Música Heineken. Los ‘minis' de cerveza no pueden ser tan caros (7,50 euros) y para ir a un festival no hace falta vestirse como si fueses a una boda o una fiesta de fin de año. Feliz día de la música. Ayer, hoy, mañana y pasado. Siempre.
Vigués. Gallego. Periodista 'todoterreno'. Entusiasta de la vida. Melómano. Loco del deporte. Celtista. Enérgico. Radiofónico. Así es Marcos Blanco, periodista que actualmente colabora en el Grupo de Comunicación Gente con este blog, que nació un 19 de noviembre de 2008 con un 'post' sobre Jamie Cullum.
Esta web ha funcionado durante todo este tiempo como una banda sonora diaria, repleta de canciones que nos hacen amar la vida. Recuerdos, descubrimientos, opiniones, novedades, entrevistas o crónicas de conciertos han formado parte de 'Melómanos' y seguimos en la brecha: marcosblancohermida@gmail.com.