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Blog de Patricia Costa

Asuntos pendientes

"Lo grave es el contexto de sumisión"

"Te vamos a reventar la cabeza...". Esta frase, seguida de otros insultos, fue más que suficiente para que Elena decidiese abandonar su primer Colegio Mayor, víctima de unas novatadas fruto de las cuales necesitó atención psicológica. "Sufrió trato vejatorio, humillaciones, amenazas, maltrato y un desamparo total por parte de la dirección del centro", explica María, su madre. Ahora, el Consejo de Colegios Mayores Universitarios de España acaba de presentar un manifiesto contra las novatadas al que se han sumado universidades de todo el país, entre ellas Comillas ICAI-ICADE, la Complutense de Madrid y la San Pablo-CEU, comprometiéndose a implementar acciones de carácter "educativo, preventivo o sancionador" para eliminarlas, también aquellas "aparentemente inofensivas", independientemente de que se realicen fuera o dentro de sus recintos.

"Hay novatadas sencillas como el uso del usted para marcar distancia y superioridad, pero lo peor es cuando te llevan al parque y tienes que beber todo lo que te dicen los veteranos, muchas veces recibiendo insultos y en posiciones muy humillantes. Todos los años se da algún coma etílico", apunta Luis, estudiante de medicina en Madrid y víctima también de este cruel 'recibimiento' universitario. A la carta de posibles novatadas se suma obligar a comer comida de gato con las manos hacia atrás mientras a uno le rocían con alcohol.

En cualquier caso, siendo más o menos duras, todas tienen un punto común, tal y como subraya Fernando Torres, director del Colegio Mayor Juan del Amo durante los últimos ocho años: "todas se dan en un contexto de sumisión, y ese es el punto grave. La primera norma que se aprende es: del débil se puede abusar, ante el fuerte hay que humillarse y eso es tremendo". Pero la solución no sólo pasa por las sanciones. "Hay que transmitir el mensaje de que la novatada puede ser peligrosa, concienciar. Lo segundo, crear protocolos efectivos; y lo tercero, establecer debates entre veteranos, novatos, padres y directores de colegios", concluye Ana Aizpún, psicóloga y co autora de la investigación 'Novatadas. Comprender para actuar'. Con ella coincide Torres: "Yo apuesto por la expulsión definitiva, pero también por la educación y por convocar encuentros".

Publicado el 20 de septiembre de 2013 a las 10:00.

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El tiempo sin tiempo, el reloj de las 'madres de día'

Susurrando una nana y tocando muy suavemente una pequeña arpa, Manuela Sanz despierta poco a poco de la siesta a Leo, Guillermo y compañía. Pero se resisten. Pasan los minutos, sube la persiana. Segundo intento fallido. "Esto es el tiempo sin tiempo, el tiempo del niño", explica. Bajo esta filosofía, la de crecer sin prisa, desarrolla su trabajo esta 'madre de día' en Puerta del Ángel. Allí, en su propia casa, cuida de un máximo de cuatro niños de 0 a 3 años, convirtiéndose en una alternativa a la guardería infantil tradicional, al lado de otro abanico de posibilidades como los llamados jardines rodantes, las escuelas ecológicas o las niñeras compartidas, entre otras.

"Somos los botes salvavidas de un gran barco, indispensables, pero porque algo no está bien. Disfruto mucho realizando esta tarea, es puramente vocacional, aunque entiendo que el niño de 0 a 3 años debe estar con su madre. Como no existe esa opción, las madres de día le brindamos un hogar, un ambiente adecuado", añade.

Poco a poco, los cuatro niños se van desperezando, se levantan y se visten ellos mismos. Saben que en unos minutos sus padres vendrán a recogerles. Llega la madre de Guillermo. "Pensé en estar hasta los 3 años con él, cuando ya no pude recurrí a las abuelas, pero te das cuenta de que necesitan un entorno con gente preparada y las abuelas les consienten. El siguiente paso fue claramente esto", afirma. Con ella coincide la madre de Leo. "Es la edad más importante en la formación de la persona y aquí se respeta su propio ritmo. Además, me gusta la forma de relacionarse con Manuela, de apego, de intercambio. Ella no cuida niños, vive con ellos", subraya. Y lo hace por unos 475 euros mensuales por niño, atendiéndole permanentemente de 9 a 16:30, apróximadamente. Manuela cocina -asesorada por una nutricionista-, limpia, juega, sale al parque cada día... Es ella con todos y para todos.

Aunque se trata de un práctica poco extendida en España, resulta habitual en países como Reino Unido, Alemania o Suecia. "En Inglaterra, a más del 80% de los niños les cuidan madres de día", apunta la madre de Guillermo. "Pero en el resto de Europa las madres de día suelen ser mujeres que han tenido un bebé y quieren tomarse unos años de excedencia en el trabajo. En ese tiempo, para sustentarse, cuidan a otros tres niños más", matiza Manuela.

Pero en España no hay normativa. "No es me voy a montar una guardería clandestina para sobrevivir. Es una decisión valiente comprometida con la infancia, con la educación y con la sociedad, pero es tirarse al vacío". Un salto al que cada vez se unen más padres que consideran deficiente la atención en la escuela infantil tradicional. Más información: Madresdedia.org.

"La escuela no va en función del niño"

"Las guarderías se hicieron para responder a una sociedad en la que tanto el hombre como la mujer trabajaban, no en función del niño pequeño", apunta Manuela mientras recorremos 'Los 4 Mosqueteros'. Nada más entrar, a la izquierda, nos encontramos con su espacio de juego, 'la casita', el único cuarto que ha adaptado para poner en marcha el proyecto. En medio del pasillo, un columpio. "Le doy mucha importancia al balanceo en su desarrollo", concluye.

Publicado el 13 de septiembre de 2013 a las 10:45.

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Todos con Pilar, también en Hortaleza

Pilar se prepara para la subida a planta. Atrás quedan tres meses en la Unidad de Cuidados Intensivos, en el Hospital de Getafe, y siete operaciones. Las necesarias para amputar su mano derecha y sus extremidades inferiores, por debajo de la rodilla, para sobrevivir. El 22 de marzo, un neumococo atacó su cuerpo produciéndole septicemia y un fallo multiorgánico del que afortunadamente se recuperó en una semana. El diagnóstico: púrpura fulminante, una enfermedad rara que este año sólo han padecido otras dos mujeres en todo el país, una en Sevilla y otra en Barcelona, ambas de entre 25 y 30 años.
Por delante le espera lo peor, asumir el dolor que hasta ahora le han venido contrarrestando, aprender a andar de nuevo, descubrir cómo hacer el camino únicamente con los tres dedos de la mano izquierda que han conseguido salvarle. Necesitará prótesis, también rehabilitación. Cada una de sus piernas cuesta unos 6.000 euros y una mano mioeléctrica alcanza los 40.000.

Una web, Todosconpilar.es, lanzada por su hermana Cristina y otros familiares y supervisada por ella misma -gracias al iPad que le han regalado sus compañeros de conservatorio de Majadahonda-, trata ahora de recaudar fondos para que su realidad sea lo menos cruda posible. De momento van 24.000 euros, donados por amigos, familiares y particulares. En ese círculo se encuentran sus compañeros de trabajo en el Centro de Salud Mar Báltico de Hortaleza, donde esta madrileña de 27 años ejerce como enfermera en Atención Primaria desde hace dos años. "Crearon una zona de actividades en el distrito, en el parque Isabel Clara Eugenia, un mercadillo solidario y clases de baile. Han recaudado ya unos 6.000 euros", explica su hermana Cristina. Además, en septiembre el Cuarteto Casals realizará un concierto benéfico en la Casa de la Cultura Carmen Conde de Majadahonda, donde reside junto a su familia; en julio la Orquesta Camerata XXI, donde Cristina toca la viola, hará lo mismo en Falset (Tarragona); y pronto se anunciará un recital de ópera con Aquiles Machado y Kennedy Moretti.

Sin embargo, la mayor inquietud de Pilar no tiene tanto que ver con el dinero. "Sólo le preocupa convertirse en una carga, en una persona dependiente", apunta su hermana, mientras todavía se investiga si se trata de una enfermedad laboral, por su contacto constante con pacientes en Hortaleza.
Toca mirar hacia delante, olvidar aquel 22 de marzo, cuando "decían que mi hermana no saldría adelante, cuando me la encontré en la UCI completamente hinchada, irreconocible. Trato de decirle que podrá caminar y le enseño fotos de modelos que han pasado por algo parecido", añade. Es hora de pensar en la recuperación y en la oportunidad, por dura que parezca la palabra en este caso, que Pilar ha recibido.

Defensora de la sanidad pública
Pilar, la pequeña de cuatro hermanos, "la más independiente" y amante de la música (toca la flauta travesera), ha participado en las manifestaciones en defensa de la sanidad pública. Además de la web Todosconpilar.es y de su página Facebook.com/TodosConPilar, se ha abierto la cuenta BBVA 0182-0152-89-0201619171 para recibir donaciones.

Publicado el 12 de julio de 2013 a las 07:30.

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"¿Quién es la chica que te llevó dentro?"

Lleva las uñas pintadas de rojo, zapatos de lunares, de flamenca, y se llama Manuela. Probablemente tardaríamos mucho en encontrar algo más español alrededor. Por continuar con la descripción, al anterior vestuario hay que añadir una diadema, también color sangre, y un pijama de idéntico tono... con un gato estampado. Manuela tiene tres años, nació a 10.000 kilómetros de Montecarmelo (Fuencarral), su barrio, y hasta pasados sus primeros doce meses de vida la escondieron en el limbo legal de quienes han venido al mundo por gestación subrogada. Sus padres, Juan y Toni, recurrieron a esta técnica de reproducción asistida en el estado de California (EE.UU.), donde es legal tener un hijo a través de esta vía, a diferencia de en España, que en un primer momento no reconoció su paternidad.

"La dificultad llegó cuando intentamos registrar a la niña en el consulado de Los Ángeles. Los funcionarios nos lo denegaron, al deducir que Manuela había nacido por gestación subrogada", explica Toni. La pequeña entra entonces en el país con pasaporte americano, con un visado que caducaría a los 90 días. "Emprendimos entonces una lucha legal y al final terminó saliendo la famosa instrucción del la Dirección General de los Registros y del Notariado del 5 de octubre de 2010. Pero desde que vino al mundo, en febrero de 2010, no conseguimos registrarla hasta julio de 2011", añade.

Como buena española, Manuela disfruta bailando y cantando, y así me recibe, tocando el piano en su salón, presidido por la bandera estadounidense. "¿Cómo se llama la chica que te llevó dentro, que nos ayudó a que tú nacieras?", le pregunta Juan. "Se llama Down", responde automáticamente, gritando al ver su imagen en el teléfono móvil. Manuela sabe que dos hombres no pueden parir y conoce perfectemente su origen biológico. Una mujer americana ayudó a gestarla gracias, previamente, a la donación de óvulos de una segunda mujer. Con la primera mantienen en casa un contacto permanente, aunque a distancia. "Periódicamente le enviamos fotografías y, en cuanto colgamos alguna en las redes sociales, es la primera que opina con esa frase tan suya de 'so cute'", apunta Juan. Lo que seguro desconoce Manuela es que su llegada al mundo supuso un desembolso de unos 100.000 euros para sus padres. "Los costes varían mucho, hay que sumar el abogado, la agencia de subrogación, la gestante, la donante, la clínica médica... Nosotros, además, tuvimos dos intentos fallidos y se encareció. Pero para poner la maquinaria en marcha la cosa ronda los 70.000 u 80.000 euros", aclara.

"El coste es muy alto y a todos nos gustaría que esto se pudiese hacer en España. Aunque lo primero que nos proponemos es la visibilización, que la gente conozcan nuestros casos, que vean que no plantean problemas éticos, y que los procesos se pueden llevar a cabo con garantías. Sólo así irán cambiando las leyes para adaptarse a la realidad, que es lo que defendemos desde la plataforma", subraya Toni. Se refiere a 'Son nuestros hijos', una asociación de familias homoparentales que, por primera vez, pondrá sobre la mesa la gestación subrogada con su presencia en la manifestación estatal que este sábado 6 de julio recorrerá las calles de la capital, dentro del acto central del Orgullo. De momento, a Manuela la dejamos descansando, todavía con los bigotes de chocolate pintados, después de hacer algo también muy español: un Cola Cao nocturno.

Publicado el 5 de julio de 2013 a las 07:15.

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"En Secundaria llegan los problemas para los alumnos que sufren Asperger"

Álex (nombre ficticio) no filtra sus pensamientos, no entiende otra cosa que no sea decir la verdad. Tampoco encaja las normas de convivencia ni es capaz de adaptarse a situaciones diferentes. Aprende comportamientos. A sus catorce años, no quiere ir al colegio ni tiene amigos. Un síndrome, el de Asperger, los ahuyenta. Huyen también las buenas notas y cerca se quedan en este curso siete suspensos.

Álex necesita una atención especializada. "Lo principal para este tipo de alumnos es que cuenten con una adaptación curricular significativa, adaptando el contenido a otro tipo de método", explican desde la Asociación Asperger Madrid. "Necesitan más tiempo para un examen y la opción de poder asistir a clase con un ordenador, por el tipo de letra que hacen. También una persona de referencia en el centro, una pedagoga terapéutica o un AL (Audición y lenguaje), que son quienes se encargan de su integración en el centro", añaden. "Aunque lo más importante sería contar con un integrador social específico en el recreo, en el comedor... que es donde sufren mayor acoso. Pero no hay dinero", concluyen.
sin problema en primaria

Para atender a niños como Álex, que sufran cualquier tipo de trastorno generalizado del desarrollo (TGD), la Comunidad de Madrid dispone de cinco centros de educación Infantil y Primaria en Fuencarral-El Pardo (los CEIP Breogán, Leopoldo Calvo Sotelo, Virgen del Pilar, San Rafael Arcángel y Conde de Elda), uno en Tetuán (José Ortega y Gasset) y dos en Hortaleza, el Virgen del Cortijo y CEU San Pablo, que también ofrece estudios de Secundaria, aunque es un centro concertado.

El problema, cuando hablamos de alumnos como Álex, llega precisamente en este nivel educativo. En la zona norte, el único preferente TGD es el IES Pérez Galdós, en Fuencarral. Hablamos de centros "que cuentan con un aula específica para unos cinco niños y que utilizan dos formas de integración en función de las necesidades, pudiendo realizarse en dicha clase o en la de referencia. Pero en Secundaria existen más dificultades para encontrar este tipo de centros, aunque la educación pública es la mejor y donde se pueden exigir recursos para estos alumnos", subrayan desde Asperger Madrid.

Contra esas dificultades ha luchado en las últimas semanas María, madre de Álex, que hasta ahora ha cursado sus estudios en el colegio concertado Valdefuentes (Sanchinarro). Finalmente, ha matriculado a su hijo en el IES Manuel Fraga de Hortaleza. Nadie le ha explicado que no es preferente, sólo sabe que "es un centro pequeño y público" y que "el Pérez Galdós -preferente- tiene demasiados alumnos, aunque era mi segunda opción y a donde lo derivaron en un primer momento. Para eso, lo habría dejado en Valdefuentes", opina María. Subrayando, además, que la mayoría de institutos preferentes se sitúan en los municipios del sur de Madrid. "Y yo necesito un centro cercano. Álex sufre una discapacidad del 33% y está reconocido por la Ley de Dependencia. Tengo que estar pendiente", puntualiza.

A la ausencia de recursos se une la desinformación de una madre que se queda, sobre todo, con las cosas buenas de su hijo. Álex tiene una imaginación espectacular. Le encanta leer, dibujar y escribir. Como todos los Asperger puede llegar a ser genial en lo suyo, pero si le ayudan.

"Es especialista en aquello que le atrae"
Desde los 4 años, Álex presentaba un comportamiento peculiar. A los 9 llegó el diagnóstico final: síndrome de Asperger, un tipo de autismo, un trastorno severo del desarrollo que altera el procesamiento de la información. Sin embargo, "las personas afectadas tienen un aspecto e inteligencia normal o incluso superior a la media. Presentan un estilo cognitivo particular y frecuentemente habilidades especiales en áreas restringidas", tal y como explican desde la Federación Arperger España. Pero niños como Álex necesitan recibir terapias que ayuden a mejorar, sobre todo, sus habilidades sociales. "Mi hijo es muy vago y sus notas empeoran, pero es especialista en aquello que le atrae, como la historia, la arqueología, la mitología... Incluso hay empresas que buscan para sus plantillas estos perfiles concretos, por su especialización", apunta María. El síndrome de Asperger es un trastorno muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1.000 nacidos), pero poco conocido sin embargo entre la población general.

Fotografía: Rafa Herrero.

Publicado el 28 de junio de 2013 a las 12:15.

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Todo el mundo sueña con vivir solo, algunos necesitan un poco de apoyo

Entramos en una vivienda de 40 metros cuadrados, un 'minipiso' con todos los accesorios necesarios para convertirse en hogar. Pero aquí no reside un único individuo, ni siquiera una pareja joven. Por este centro de entrenamiento pasan cada día decenas de personas con inteligencia límite o discapacidad intelectual ligera que se preparan para su independencia. "Todo el mundo sueña con vivir solo", explica Paula, usuaria de este centro en forma de casa gestionado por Adisli. Viene del supermercado, junto a Inés, David y otros compañeros, supervisados por Isabel Mateo, profesional especializada en vivienda y vida independiente.

"El objetivo es aprender a vivir en comunidad, buscar recursos del entorno y manejarse entre ellos. Uno de esos recursos es hacer la compra, comparar precios o comprobar que te han dado la vuelta adecuadamente", explica mientras les enseña a colocar en el lavavajillas las pastillas que acaban de comprar en un establecimiento cercano. "Hay que fijarse en los símbolos que aparecen en la rueda, luego le damos al botón de encendido", indica.

Mientras continúan con la clase, Gilda Ibeas, directora técnica de Adisli, nos enseña el resto del espacio 'Convive', una habitación donde les enseñan desde hacer la cama a organizar el armario, y un baño donde se trabaja la higiene personal. "Pretendemos que lleguen a socializarse al cien por cien y que lleven una vida sin depender del resto", subraya.

Para ello diseñan un itinerario personalizado valorando sus capacidades, el apoyo que necesitan y sus objetivos, tratando el autocontrol emocional o la autoestima. Este es precisamente el tema principal de la clase que acaba de comenzar en otro punto del centro, de nuevo con Isabel al frente, y con Jesús, Ernesto y Patricia sentados en las butacas. "A veces te rechazan, te discriminan, aquí me preparan para la vida", puntualiza esta última. La tarde finaliza en compañía del grupo formado por Juan, Dani o Yoli. Abrimos el cuaderno en la página 22, que explica cómo controlar los ingresos mensuales. "Gracias a Adisli me manejo mejor con el dinero, también en el transporte y hago amigos. Antes no me sabía defender", concluye Yoli. Pasamos página, debemos llegar todavía al capítulo de la independencia.

Fotografías: Rafa Herrero

Publicado el 14 de junio de 2013 a las 12:00.

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El delito de acoger y apoyar al más débil

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Coliflor con huevos, carne con verdura y batido de fruta. Este es el menú del día en casa de Roberto, Cuca y Carmen, su hija de 20 meses, un menú preparado con la ayuda de Abdalá y Suleimán, dos jóvenes de 23 y 24 años, sin papeles, sus mejores ayudantes en los fogones. Con ellos comparten su hogar desde hace un par de meses, como hacen todos los miembros que pertenecen a la plataforma 'Salvemos la Hospitalidad' en diferentes puntos de Madrid, desde Vallecas a Ventilla, pasando por Moratalaz, Entrevías o Centro.

Un colectivo que trata de recoger firmas de apoyo a través de Change.org para modificar la redacción del artículo 318b en el borrador del Código Penal que prepara el Gobierno. La iniciativa, puesta en marcha en diciembre, ha recaudado ya más de 59.000 firmas para pedir al ministro Gallardón que no criminalice su forma de vida. De prosperar la reforma, "podrían castigarnos con penas de seis meses a dos años de cárcel", apunta Roberto.

Les podrían acusar de delinquir por compartir su hogar también con Mamadú, su tercer compañero de piso, en este caso desde hace tres años, aunque él ya cuenta con el permiso de residencia. "Suleimán llegó a través de él, porque ambos son de Guinea. Nos comentó que su amigo se encontraba en un momento difícil, sin papeles, aunque ya llevaba cinco años en España. Estaba prácticamente en situación de calle", explica Cuca, abogada y mediadora. Por su parte, Abdalá, de origen marroquí, "vivía en un coche, no tenía documentación, ni trabajo, después de tres años en el país, y nos pareció que podríamos abrirle las puertas de casa para darle una oportunidad de sacar todo adelante", añade.

Una oportunidad y un futuro posible gracias no sólo al acogimiento, sino a un respaldo integral "para caminar por nuestro país, conseguir los papeles, aprender la cultura y el idioma, tener una profesión... Para alcanzar todo eso es importante tener un soporte afectivo, cálido, una casa donde uno llegue y pueda compartir experiencias del día a día, donde se sienta querido y pueda querer", matiza Cuca que, junto a Roberto, abre su hogar a sin papeles desde 2006.

Sin embargo, todo ese apoyo podría convertirse muy pronto en delito. "En la reforma del Código Penal se quiere castigar a las personas que ayudan a transitar a sin papeles, incluso a aquellas que les puedan alquilar una habitación. Es una atrocidad y un ataque contra los principios de la sociedad. Pedimos que toda actitud hospitalaria con cualquier persona que tenga dificultades no se recoja en el CP, que está para juzgar conductas que causen daño a la sociedad, y no es el caso", subraya Roberto.

Es más, gracias a su apoyo, estos dos chicos ven ahora hacia adelante. "Vuelvo a estudiar y me siento bien. En la calle no tenía nada, sólo podía acabar robando y en la cárcel", confiesa Abdalá, mientras me muestra la habitación y las literas donde duerme junto a Suleimán, que ha empezado a formarse también en una escuela de adultos. "Me siento muy cómodo, en familia. Ya puedo ver el futuro", concluye.

Change.org, la plataforma líder de cambio social, ha servido de altavoz a 'Salvemos la hospitalidad': "Hemos alcanzando más de 59.000 firmas, 59.000 personas que han conocido esto, y se ha desplegado una solidaridad que no sabíamos que existía. Es una forma de involucrarte en la resolución del conflicto", indica Roberto. "Hemos conocido a personas que hacen cosas muy parecidas, así que, más allá de que consigamos el objetivo, ha sido muy enriquecedor", destaca Cuca. Más información en Salvemoslahospitalidad.org.

 

Publicado el 3 de mayo de 2013 a las 09:45.

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'Fabricanciones': Melodía de recuperación y supervivencia

Archivado en: fabricanciones, violencia machista, igualdad, rafa sanchez, generando igualdad, tetuan, madrid

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'Llevo un tren adentro que me lleva a algún lugar...'. Así comienza una canción que nos trasladará a lo largo de sus estrofas a un viaje interior en clave de recuperación... El viaje en el que todavía se encuentran Conchi, Maite y otras mujeres supervivientes de la violencia machista que participan en el proyecto 'Fabricanciones', un taller de composición a modo de terapia dirigido por Rafa Sánchez. "El objetivo es involucrar a personas en situación de fragilidad, en este caso víctimas de maltrato, en el proceso creativo de hacer canciones. Queremos empoderarles y que descubran que dentro suyo, a pesar de lo que han vivido, tienen un caudal de belleza", explica antes de dar los primeros acordes de la melodía y mientras ellas, en círculo, observan atentas.

Aquí comienza la primera parte del taller, enmarcado dentro de las actividades organizadas por la asociación Generando Igualdad, con sede en Tetuán, que reúne a mujeres de todas las edades, de 30 a 60 años, y que atraviesan fases muy diferentes en su lucha contra la violencia.

La primera lluvia de ideas para construir la canción, palabra a palabra, les invita a recordar, a descubrir a aquella mujer que en su día fueron. "Yo era un cascabel, estaba llena de vida, de chispa", apunta una de las participantes. "Pero luego vas comprando la tranquilidad día a día. Si cuando estás en casa recibes un bofetón y quieres contestar, inmediatamente puede pasar a destrozar los muebles, a agredir a los niños, entonces te callas ese bofetón, te aguantas", añade otra de las usuarias. Sus frases se escriben en una pizarra, y la estrofa inicial va saliendo.

Pasamos ahora a la segunda parte, el "qué pasó", "el barro". "Vives con miedo, intentas no hablar por si dices algo mal y por lo que te puedas encontrar, una discusión o un insulto", comienzan diciendo en una nueva lluvia de ideas, en la que escuchamos otros testimonios como "llega un momento en el que te sientes culpable por consentirlo", "no vales para nada, no eres nada, si haces algo procura ver que lo has hecho mal o te lo destruye, es la zancadilla del día a día", "si no cocinas muy bien pues ahí te machacan y si no lavas muy bien o no planchas como él quiere pues es que no vales para la casa"...

Poco a poco, la tarde transcurre y con ella esta suerte de creatividad innnata. Llegamos al final de la composición, una tercera parte en la que destacan "las ganas de vivir, de conocer a otra persona que te quiera", "de reirte de nuevo"... Este será el punto y final de una terapia grupal en la que "las mujeres, unas más recuperadas que otras, comparten sus historias y se identifican", tal y como explica Elena, psicóloga de Generando Igualdad. Aunque ellas la consideran parte de su tiempo libre. "Nos sirve para hablar y para que se nos escuche, algo a la que ya no estábamos acostumbradas. Te da fuerza para seguir adelante", concluyen.

Canciones disponibles en la red

Todos los temas compuestos dentro del proyecto 'Fabricanciones', iniciado en marzo, pueden consultarse en la web Generandoigualdad.com y en Rafasanchez.org, además de vía Facebook o Twitter (@fabricanciones). A través de estos talleres, supervivientes del maltrato comparten fragmentos de vida comunes que intentan olvidar. "Yo no tenía trabajo cuando le dije a esta persona basta, no tenía nada, pero dije, me va a matar o le acabo matando, o paso a la cárcel o al cementerio", confiesa una de las mujeres. La mayoría observa, mientras asiente. El cuento les suena.

Fotografía: Luis E. Sánchez.

Publicado el 26 de abril de 2013 a las 09:45.

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"¿Miedo a esta profesión? Más miedo da el toro, ¿no?"

Archivado en: toros, mujer, escuela marcial lalanda, igualdad

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Quédense con este nombre: Cristina Regueira. Con todo el respeto hacia Alejandro Talavante y compañía, quizás esta fuenlabreña de 16 años protagonice en breve el cartel taurino de San Isidro, llenando el vacío femenino de los últimos tiempos. De momento, es la única alumna en la Escuela de Tauromaquia de Madrid 'Marcial Lalanda', y comparte clases con veinte compañeros.

Entramos en su nave, en Batán, donde desfilan capotes y carretones bajo las indicaciones del ex matador José Luis Bote, que la corrige: "Levanta la mano al final, Cristina. Intenta torear por abajo, por ahí es por donde se somete al toro". Bote es uno de sus maestros, junto a Faiqui, con quien ya ha trabajado esta tarde, y bajo la lluvia. "Todos los que vienen son chicos, aunque antes (la escuela se creó en 1976) siempre había tres o cuatro chicas en la clase. Desde hace unos cinco años para acá, nada de nada", explica el ex banderillero.

Sin embargo, por la 'Marcial Lalanda' han pasado desde Cristina Sánchez a Ana Infante, dos de las referencias para nuestra joven promesa. "Son casi un espejo, y pienso que si ellas lo han conseguido, yo también podré hacerlo". Como ven, seguridad no le falta, pasión, mucho menos. "Llega un momento en el que, desde el tendido, lo único que quieres es estar ahí abajo. Lo más bonito de esta profesión es ese sentimiento que tienes por dentro toreando, lo sacas todo, te desahogas", confiesa.

"Mírala, ahora Cristina está mostrando un toreo sobre piernas para llevar el toro al caballo, junto a su compañero", me indica Bote en medio del jaleo de la clase. Aquí, ella es una más. "Siempre es bonito ver a una mujer torear y cumplir sus sueños. Me gustaría competir con mujeres y contra todo el que se vista de torero y luche por lo mismo que yo, sea hombre o mujer", aclara Borja Pereira, alumno de 19 años.

Esa fue también la máxima de Bote, a quien le tocó compartir cartel en su día con Cristina Sánchez. "Ella lo que quería era competir como un torero más. El día que compartimos cartel triunfamos, en San Sebastián de los Reyes, y gracias a ella esto ha sufrido un cambio", recuerda.

Lamentablemente, y escuchando de nuevo a Faiqui, "hay muchos matadores remisos a torear con mujeres, pero aquí a Cristina la tratamos como a uno más, les enseñamos a todo el mundo por igual, a que banderilleen con estética, con arte". Unas lecciones que Cristina recibe desde octubre cuatro veces por semana y durante dos horas diarias, de lunes a jueves, compaginándolas con el primer curso de Bachillerato; unas clases que llevaba dos años pidiendo en casa. "Empezó a decirlo con 7 u 8 años e incluso tenemos un vídeo en el que torea al perro. Su mayor ilusión es ser torera, lo tiene muy claro", comenta su madre, Ana Feijóo.

El reloj marca las ocho y es hora de volver a casa. "No es que tenga ganas de volver, es que no quiero irme", confiesa mientras recoge su capote. "¿Que si me da miedo este mundo de hombres? Más miedo da el toro, ¿no?".

Fotografía: Luis E. Sánchez.

Publicado el 26 de abril de 2013 a las 09:00.

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Espíritu de superación para unos y otros

A las 12:00 de un día cualquiera suena ese odiado timbre de la vuelta a clase en el IES Isaac Newton de Fuencarral. Mª Cruz, profesora en 4º A, trata de poner orden para que Daniela y alguna alumna más expliquen cómo va la organización del viaje de fin de curso. Unas vacaciones donde todos deberán tener cubiertas sus necesidades, incluidos dos de los estudiantes que sufren algún tipo de discapacidad motórica, como Sara o Jonathan. A ella le diagnosticaron una miopatía congénita, se desplaza en silla de ruedas y tiene una traqueotomía conectada a un respirador. Cada dos o tres horas necesita que Esther, enfermera del centro, aspire sus secreciones o suministre medicación a través del botón gástrico.

Pese a todas estas dificultades, Sara quiere estudiar para convertirse en educadora social o en periodista, dos de sus preferencias. Algo que será posible gracias a la adaptación que en este centro realizan de su currículum, de sus criterios de evaluación, de la metodología. "Algunos de estos chavales son tan brillantes o más que cualquier otro. De aquí han salido a la universidad para estudiar Historia, Psicología e incluso alguna ingeniería. El techo se lo va a marcar su propia biología, llegan hasta donde tienen que llegar", explica Mª Cruz Fernández, jefa del departamento de Orientación del instituto.

Desde mediados de los 90, este centro incorpora un programa de integración para alumnos motóricos, atendiendo actualmente a 24, y habilitando para ello un gimnasio de fisioterapia o diferentes rampas de acceso, entre otros recursos. El retraso curricular que puede experimentar cualquiera de ellos se suple con la atención de un amplio equipo de profesionales que forman un fisioterapeuta -con una media de cuatro sesiones semanales-, un logopeda, personal técnico educativo -que les atienden en los desplazamientos o en el recreo, para tomar la merienda-, profesores de pedagogía terapéutica; y de un equipo específico de discapacidad motora y visual.

Además de una enfermera, Esther, pendiente de todos ellos, de sondarles o de cambiarles de postura cada dos o tres horas. "Tienen inmovilidad y no pueden pasar 17 horas sentados en una silla. Por eso realizamos una planificación con fisioterapia para cambiarles al bipedestador en la propia clase de pedagogía terapéutica, que son grupos de cuatro o cinco niños, para evitar heridas y úlceras", afirma.

Algunos de ellos tienen discapacidad psíquica, otros espina bífida, huesos de cristal, encefalitis... Pero todos disponen en este centro de la misma oportunidad: la educación. Noelia, de 14 años, sufre atrofia muscular espinal y sueña con ser profesora de Lengua. Dara, de 16 y con espina bífida, preferiría convertirse en monitora de tiempo libre o en secretaria. La primera no necesita la adaptación de ninguna asignatura, en cambio, Dara sí cuenta con esa adaptación en materias como Matemáticas y Sociales.

Pero, sobre todo, ambas pueden presumir de un apoyo infinito por parte de sus maestros. "Darles clase es una lección de vida, te enseñan, te enriquecen y te permiten crecer humanamente", confiesa Mª Cruz, subrayando, además, los beneficios de sus compañeros de pupitre. "El resto de los niños ganan en solidaridad y en otros valores olvidados de los que nos deberíamos preocupar, aparte de que sepan inglés".

Valores que conllevan sacarles a sus compañeros los libros de la mochila, acompañarles a la enfermería o en los cambios de clase, colocarles la mesa y, sobre todo, ejercer ese apoyo anímico indispensable para llenar el espíritu de superación innato que les caracteriza. Un espíritu, admirable, que les hace olvidar la silla de ruedas, los dolores o las barreras y que, al mismo tiempo, descubre al resto del alumnado una realidad que, de otro modo, tendrían lejana.

Publicado el 19 de abril de 2013 a las 09:30.

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Patricia Costa

Patricia Costa

Asuntos Pendientes. ¿Cuántos tienes tú? En este blog recogeré mi punto de vista y breves reportajes sobre temas sociales y todo tipo de desigualdades, centrándome especialmente en la mujer.

Nací en Redondela (Pontevedra), en 1981. Soy doctora por la Universidad de Vigo (con la tesis 'El tratamiento de la violencia machista y la lucha por la igualdad en la radio pública. Análisis del programa 'Tolerancia Cero' de Radio 5. Propuesta de modelo'), Master en Radio por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Publicidad y RR.PP (UVIGO). 

Comencé en Radio Galega, en Deportes, y desde 2007 soy colaboradora de Radio Nacional de España. Actualmente trabajo en los espacios 'Abierto hasta las 2' (Radio 1), 'Tolerancia Cero' y 'Tendencias', ambos en Radio 5. Además, soy redactora del semanario Gente en Madrid desde 2006, en este momento cubriendo la información relativa a la capital.

En 2009 gané el premio Carmen Goes de Periodismo en la modalidad de Radio por un reportaje sobre la ablación que podéis escuchar en este programa de Tolerancia Cero.

Y en junio de 2013 el XV Premio Tiflos de Periodismo de la ONCE en la modalidad de radio por un reportaje sobre los recortes en la universidad.

Por otro lado, la Academia de la Radio otorgó a 'Tolerancia Cero' el premio Teresa de Escoriaza en febrero de 2014.

 

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