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‘Cluster’, reflexiones sobre los triunfos y fracasos de una generación

La Compañía Exlímite representa esta obra en el espacio que ella misma gestiona en el distrito de Usera. El texto mezcla vivencias de ocho personas nacidas en los años 80. El humor alimenta la conexión con el público.

Archivado en: teatro, Compañía Exlímite, Juan Ceacero, Ángela Boix

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Francisco Quirós Soriano
20/5/2021 - 18:05

La oferta teatral de Madrid es tan amplia que parece complicado no encontrar en la cartelera la respuesta a cualquier demanda, por muy extraña que esta sea. Buceando un poco y saliendo del circuito más comercial, hay propuestas tan interesantes como laboriosas. En este grupo se enmarca ‘Cluster', la obra que Compañía Exlímite representa en el espacio homónimo ubicado en la calle Primitiva Gañán (distrito de Usera, cuyos vecinos tienen descuentos en la entrada). Charlamos con su director, Juan Ceacero, y una de las actrices del reparto, Ángela Boix.

Diez representaciones de 'Cluster' en este espacio. ¿Hay más presión o invita a centrarse en cada una de esas funciones limitadas?
Ángela Boix: Realmente la obra ya está muy trabajada, hemos tenido un proceso muy largo de ensayos, con un periodo de investigación muy potente, con lo cual ya hay una confianza respecto al trabajo. Siempre es un desafío compartir con la gente una obra durante diez funciones, pero también tenemos muchas ganas de que el trabajo se termine de completar con el público.

Juan Ceacero: Ahora estamos presentando el espectáculo en su formato definitivo, pero realmente hicimos algunas funciones previas en el proceso de creación para contrastar con el público en febrero y marzo. Hacer estas funciones es la propuesta en este momento tan complicado que estamos viviendo, la sala ha sufrido un desarme y que la compañía se haga cargo de la representación, de su montaje y poder representarla aquí, en su espacio natural, es la consecuencia de todo el proceso. Lo planteamos función por función, cada día es una cosa nueva, tenemos horarios raros porque hay un equipo muy grande. Hay una flexibilidad que nos atrapa, pero que nos permite ser muy independientes. Estamos en Usera, un poco retirado, pero es una experiencia para el público de venir aquí, a este espacio, y encontrarse una obra de tres horas y media, con ocho actores y un espectáculo poco común en la escena alternativa.

Para la gente que no conozca la obra, ¿cómo la describirías?
Ángela Boix:
Para mí es un viaje a través de ocho personajes donde vamos experimentando todas aquellas cosas que les han ido marcando. Es una especie de collage, de retrato generacional, donde hay resonancias entre unos personajes y otros, todos nacidos en los años 80, con ciertos paralelismos entre ellos. Sobre todo creo que es una reflexión de quiénes somos y qué queremos ser.

Como dices, esos personajes han nacido en los años 80, pero sus reflexiones no son exactamente exclusivas de esa generación
.
Ángela Boix:
Creo que el hecho de que haya algo generacional no significa que solo vaya a tener interés para la gente nacida en los 80. Todos los temas que se tocan son universales: el desamor, la búsqueda de cumplir los sueños, la precariedad del trabajo, la necesidad de identificarse con la gente de alrededor, de conectarse con ellos... Hay temas que pueden resonar a todo tipo de público.

Juan Ceacero:
Absolutamente. Hay cosas coyunturales de la propia generación, por ejemplo, el cambio de lo analógico a lo digital, el tipo de música o las modas, pero, por otro lado, la relación con los padres, que está muy presente en la función, es algo que toca al público, independientemente de la edad. Es extrapolable a cualquier generación.

¿Podrías explicar al público cómo es la forma de trabajar de la Compañía Exlímite?
Ángela Boix:
En realidad no dista tanto de un trabajo regular, aunque sí es diferente en cuanto al proceso, pero una vez está armado, la relación con el material es muy similar al que haces con un texto escrito por un dramaturgo de forma externa. Lo que sucede es que los actores somos más creativos, aportamos más material, luego entra la figura de Fernando Delgado, que ficciona esas ideas que salen de forma más biográfica. Después, con la dirección de Juan Ceacero, se va estableciendo una estructura donde ya se ha creado una ficción.

A nivel personal, ¿cuál es tu sello?

Ángela Boix:
Todos hacemos muchos personajes que intervienen en las historias de los demás. Mis sellos son una serie de sucesos que se han ficcionado de mi propia vida, pero luego hay muchas intervenciones en las historias de mis compañeros, donde hago de madre, de jefa... Es muy poliédrico el trabajo, no siento que tenga un sello mío, sino que es muy colectivo.

Ha querido el destino que esta obra se represente en el décimo aniversario del 15-M, un momento que también supuso una buena reflexión generacional. ¿Crees que han cambiado mucho los problemas que percibimos?
Ángela Boix: Tal vez hay una sensación de desasosiego mayor y de falta de rumbo, no quiero ser pesimista. Todos esos temas que surgieron en el 15-M están puestos con forma de interrogantes, creo que hay una falta de respuestas.

Juan Ceacero: En estos diez años esa indignación ha dejado lugar a la rabia y creo que eso es más peligroso, porque el desgaste de ver que no se suceden determinados cambios a nivel colectivo genera cierta frustración que puede derivar en rabia y en tensiones. A pesar de eso, para mí el 15-M fue un momento de decir que mi lucha debía estar en el teatro haciendo las obras que yo quería hacer. Seguramente, sin el 15-M un proyecto como la Compañía Exlímite no existiría, porque al final aquí estamos defendiendo la idea del colectivo, de colaboración, que hoy en día es realmente complicado salir de la precariedad.

¿Qué reflexión te gustaría que dejara 'Cluster' entre los espectadores cuando salgan de ver la obra?

Ángela Boix:
Me gustaría que se dejaran llevar por este viaje, que se emocionaran y que pudieran reflexionar sobre quiénes somos ahora, como sociedad y como individuos. Al final, esta obra nace de las preguntas quién soy, quién quiero ser y en quién me he convertido, y en usar el pasado para entender quién soy en el presente y quién quiero ser en el futuro. Si el público, de alguna manera, nos acompaña en esta pregunta me quedaría muy contenta.   

Esta obra me deja muchísima experiencia, muchísimo aprendizaje. Destaco la importancia del colectivo, de trabajar con un grupo, de poner la creatividad al servicio de una familia del teatro y de no ensimismarnos, ni a nivel personal ni laboral, no concebir la profesión como algo que hago de forma individual, el sentido de lo artístico tiene que ver con lo colectivo.

Es una obra que dura tres horas y media, pero el espectador se va a encontrar mucha comedia, mucho humor y aunque tenga un contenido de reflexión es muy entretenida.

Juan Ceacero: El espectáculo abruma, es un torrente emocional que lleva a cierta catarsis. La sensación es de qué poderoso es el teatro y lo humano cuando se plasma, pero al mismo tiempo hay algo agridulce, ver cómo esta energía y el potencial de la gente no ha sido canalizado del todo. Me gusta conmover al espectador desde esos dos ángulos, desde la ilusión, pero también desde la pequeña tragedia cotidiana de que hay pequeñas cosas que no se alcanzan. Esa sensación la buscamos y se produce, el espectador sale removido y se ve reflejado en la obra. La anécdota sirve para hablar de algo más profundo, y es ahí donde el espectador conecta.

¿Cómo ha sido el trabajo de conectar a través de un hilo narrativo ocho historias diferentes?

Juan Ceacero:
La palabra cluster remite a una especie de cúmulo, de agrupamiento, de collage. El desafío era cómo unir todas esas historias que, a priori, son muy distintas en cuanto a espacios, momentos y vivencias. El espacio, diseñado por Paola de Diego, ha sido fundamental para entretejer todas esas historias. Así surge esta hamburguesería, un poco 'hipster', que es simbólico de nuestra generación, antes el mundo de la comida rápida estaba mal visto y ahora ha sufrido una transformación para ser un poco gourmet. Ese dispositivo nos ha permitido trenzar esas ocho historias cruzadas, que por su unión han revelado una serie de temas que se relacionan con el sentir de una generación: las frustraciones, los procesos de pérdida, los miedos, los desamores, las expectativas, las ilusiones... Todo eso, a través de esos materiales que estaban deshilvanados, ha hecho que se construya un viaje interior muy emocional para darnos cuenta de que al final de lo que estamos hablando es de que hemos dejado de ser jóvenes.

Mirando al futuro, tendréis varias representaciones en Matadero. Va a suponer un desafío salir de un espacio como este que conocéis al detalle.

Juan Ceacero: Igual que ocurrió con 'Los remedios', me gusta identificar Exlímite donde la compañía crea, pero no lo hacemos exclusivamente para este lugar, hacemos obras que pueden y deben salir de aquí. Esa es la filosofía que tenemos. Hay algo muy interesante y concreto en ver el espectáculo aquí, pero el acceso a otro tipo de público y trabajar en otros espacios nos hace salir de esa zona de confort.

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