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"La familia es el núcleo principal de amor, pero también de conflicto"

Daniel Veronese lleva a las tablas del Fernán Gómez su versión de ‘Retorno al hogar', un clásico de Harold Pinter que trata las grandes contradicciones de una familia. Para ello cuenta en el reparto con nombres como los de Miguel Rellán, Fran Perea o Silma López.

Archivado en: entrevistas, cultura, teatro, Miguel Rellán, Fran Perea, Silma López

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Francisco Quirós Soriano
13/1/2023 - 00:25

Una vez dejado atrás el paréntesis navideño, la actividad cultural retoma su rutina en la capital, con propuestas como ‘Retorno al hogar', la adaptación que hace Daniel Veronese del texto original de Harold Pinter. Para este reto, el director argentino se ha rodeado de un elenco de altura, con intérpretes de la talla de Miguel Rellán, Fran Perea y Silma López, con quienes GENTE conversó sobre esta obra.

¿Habíais tenido la oportunidad previamente de ver esta obra?
Silma López: No. Había leído pero no había visto ninguna obra de Harold Pinter y cuando el texto llegó a mis manos, habiendo dicho sí previamente a la productora, recuerdo leerla muy rápida y pensar que me había saltado algún acto o escena, de pronto la función me dejó un montón de preguntas y casi ninguna respuesta.

Miguel Rellán: Yo sí, la conocía y la había visto representada a través de Internet por colegas ingleses.

Fran Perea: Yo nada. Había leído otras cosas de Pinter, pero ‘Retorno al hogar' nunca. La primera vez que la leí fue para este montaje, no he visto nada de material externo con lo cual llegaba virgen a esta obra.

¿Cuál fue la primera impresión que os dejó?
Miguel Rellán: La primera impresión no la recuerdo. Había hecho Pinter en tres ocasiones, creo que me lo conozco casi entero porque tampoco tiene una producción tan grande. Ahora cuando he vuelto a leer ‘Retorno al hogar' me ha dejado una mezcla de desconcierto, de misterio. Está llena de contradicciones, de ambigüedades, de apariencias, en fin, compleja, como es el ser humano.

Fran Perea: La sensación fue que al terminar creía que me había saltado alguna página. Es una función que te deja muchas más preguntas que respuestas.

Miguel Rellán: Eso es una función en el teatro, que el espectador salga haciéndose más preguntas.

"La obra deja desconcierto y misterio; es compleja, como el ser humano" 

¿Qué ha aportado Daniel Veronese a esta adaptación?
Silma López: Para mí ha sido una experiencia realmente maravillosa de un proceso creativo que solo había vivido una vez, cuando hice 'La gaviota' con Rubén Ochandiano. Con Daniel ha sido maravilloso, llegué llena de preguntas a los primeros ensayos y él me animó a irlo descubriendo juntos. Comenzamos desde cero, a trabajar con libertad creativa e imaginativa. Me he sentido libre, escuchada, atendida, acompañada cuando tenía miedo.

Miguel Rellán: Ha aportado su visión. La interpretación actoral, a mi juicio, se parece mucho a la musical: hay un director de orquesta que hace su versión de una obra de Beethoven. Hay infinitas formas de hacerlo.

Fran Perea: Todos los montajes que he visto de él me han interesado, y trabajando con él me he sentido muy estimulado, relajado. Muchas veces van construyendo con él. Está claro que aporta mucho a la escena de nuestro país cuando viene a dirigir aquí.

Hay una tensión palpable en la familia, ¿viene dada por el guion o tenéis que hacer un trabajo extra sobre las tablas para reflejarla?
Silma López: Hemos tenido un proceso de ensayos largo y duro en el sentido de que hemos trabajado muy a fondo, muchas horas. Creo que el texto tiene unas capas y una dureza que realmente no necesita más énfasis, sí de matizar y encontrar por qué está tan presente la violencia en esta familia.

Miguel Rellán: Nunca mejor dicho, nosotros interpretamos esa tensión, la dificultad está en cómo se interpreta. En primer lugar hay que pararse a pensar qué quiere decir cada personaje en cada frase, el mío se está contradiciendo cuando dice que tiene unos hijos estupendos y de pronto asegura que son unos indeseables. ¿Cuándo ha dicho la verdad?

Fran Perea: Es muy bonito hacer el recorrido, ir descubriendo los puntos de inflexión entre todos, aunque hay un director que marca unos lugares sobre los que nos vamos agarrando. La tensión se va generando en función de esos espacios que ha escogido Daniel Veronese. Por supuesto nosotros tenemos que crear esa tensión, fuera de toda lógica además, porque en esta función tienes que aprender a no juzgar y no a actuar de manera lógica.

Miguel Rellán: Por otro lado, sí tiene algo de lógico. Cualquiera puede querer mucho a un familiar, a un amigo o a su pareja y, en un momento dado, usar la expresión de "te mataría" porque ha hecho algo que no nos gusta. La familia es el núcleo principal de amor y de conflicto. Todos tenemos una parte estupenda y otra detestable. Harold Pinter nos pone las dos frente al espejo.

Pinter estrenó la obra en 1965, ¿creéis que el modelo familiar ha cambiado tanto desde entonces?
Fran Perea: Evidentemente no, por eso funciona la obra todavía hoy, es un clásico contemporáneo. Son muy reconocibles los comportamientos de estos seres, yo los he visto muchas veces. Otra cosa es que Pinter coloca hora y media de eso, en doble ración, a lo mejor una familia en el día a día no es tanto eso, el autor lo concentra en ese espacio de tiempo.

Miguel Rellán: El ser humano no ha cambiado apenas. Los americanos, que son muy pragmáticos, dicen que hay 16 situaciones dramáticas posibles y, si me apuras, dos: alguien que busca algo o que huye de algo, ahí está todo. En ‘La Odisea' está todo dicho y Shakespeare lo remató: la vida y la muerte, el sexo, el poder y todo lo que se deriva de ello. Antes se asesinaba con un puñal envenenado y ahora con un dron, tecnológicamente hemos avanzado mucho, pero en otros aspectos... Todavía nos queda mucho.

"Todos tenemos dos partes: una estupenda y otra detestable" 

¿Los silencios o los diálogos, qué exige mayor trabajo interpretativo en esta obra?
Silma López: Por igual. Cuando los silencios están llenos puedes conseguir que al espectador se le congele la palomita en la boca, aunque no sea cine.

Miguel Rellán: Van de la mano.

Fran Perea: Sí. Es tan importante el lugar desde donde se mira lo que sucede como lo que estás diciendo. Ahí Veronese también ha jugado con eso, con personajes que observan.

Miguel Rellán: Con Veronese he trabajado en otras obras. En una ocasión nos dijo que "no hay acción más potente en un escenario que un actor pensando". Es cierto, el espectador se empieza a plantear qué va a hacer el actor. Como en la música, los silencios son fundamentales.

Hay una sensación generalizada de incomodidad entre el público cuando ve la obra. ¿A qué creéis que se debe, quizás a un sentimiento de identificación?
Silma López: Sí, así es. Al final estamos viendo a una función que representa a una familia rota, con personajes con heridas profundas que van saliendo a la luz. Es fácil que te puedas identificar con la herida de muchos de los personajes, a veces mirar las heridas de frente no es agradable, no es una experiencia sencilla para el espectador. Pinter demanda al espectador la valentía de mirar de frente lo que esta obra te puede generar.

Un elemento muy presente en el texto es la envidia, algo que puede resquebrajar a cualquier familia...

Silma López:
La envidia, en general, puede resquebrajar cualquier tipo de relación, no solo la familiar, sino también la amistosa incluso la de pareja. El antídoto tiene que ver con la comunicación y el diálogo; si uno es capaz de comunicar sobre una herida, aunque proceda desde la envidia, uno tiene la posibilidad de sanarla. Si no se tienen herramientas, como ocurre en esta familia tan disfuncional, es como una manzana podrida en la que el gusano cada vez devora más.

En esa familia hay mucha testosterona y, de repente, aparece tu personaje, Silma. ¿Qué aporta a la trama?

Silma López: Existiendo el conflicto previamente en esa familia, para mí la llegada de Ruth es desencadenadora de conflicto porque es un personaje que no entra en el molde, ni para la masculinidad tóxica ni para la feminidad que se esperaba entonces de las mujeres. Es un personaje muy misterioso al que no he podido acercarme de una manera lógica. Es un regalo, tengo la oportunidad en cada función de descubrir algo más.

"No hemos cambiado tanto desde 1965, por eso el texto funciona" 

¿Crees que ese personaje de Ruth sería muy diferente en 2022?
Silma López: Esto es algo que hemos hablado sobre el proceso creativo, Daniel no quiso modificar nada del texto original de Harold Pinter. Cómo se trata a la mujer en esta función respecto al 2022, podría dar pie a pensar que es una obra machista, pero siento que ya entonces había una denuncia de Pinter, es lo que sucede con los grandes autores contemporáneos, veían más allá de lo que estaba sucediendo en su época, en su espacio y su contexto cultural.

La obra llega ahora a Madrid. ¿Da un punto de calma el hecho de haberla llevado previamente a ciudades como Avilés o Valladolid?
Silma López: Nunca antes había hecho una gira antes de venir al Fernán Gómez, es la primera vez que estoy en este teatro, pero me da calma haber presentado el trabajo antes de llegar a mi ciudad natal, que quizás por eso es el sitio que más nervios me genera.

Fran Perea: Es verdad que estrenar directamente en Madrid me habría asustado más que como lo hemos hecho. Tener un bagaje, el pulso de la función, ayuda a entrar en Madrid que es una plaza que impone más, tiene más exposición, más resonancia. Desde luego va a ser un reto igual.

Silma, decías en una entrevista previa que habías trabajado como nunca antes para esta obra. ¿Te ha exigido más?

Silma López: Sí, porque no la entendía. De alguna manera, los personajes que he tenido la ocasión de representar anteriormente como actriz eran fáciles de comprender para mí, con este no. Estar a oscuras con un personaje, no saber en qué anclarte, supone un reto. Sí, siento que ha exigido de mí algo que no tiene que ver siquiera con mi disciplina como actriz, sino con mi capacidad para apartar mi lado más racional a la hora de ensayar y de crear. 

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