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En 'La ruta del dragón"

Raquel Sánchez Silva: "Pagaría por estar en Pekín Express"

Raquel Sánchez Silva vuelve a subirse en la aventura de ser la directora de carrera de 'Pekín Express' que arranca este domingo con 'La Ruta del Dragón', la más dura de su historia.

Archivado en: Raquel Sánchez Silva, pekin express

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gentedigital.es
05/10/2010 - 10:17

La periodista vive este programa como algo más que un simple trabajo, y asegura que ha llegado a ser lo más importante de su vida, ya que no sólo es aventura, experiencia y calamidades para los concursantes, sino que el equipo también vive plenamente este particular viaje.

- ¿Cómo es esta nueva entrega de Pekín Express?
- En 'La Ruta del Dragón' los concursantes se tienen que buscar la vida como nunca, eso hace que vivan un estrés en la carrera increíble. Que también hace que vivan las noches más bonitas de las tres ediciones, porque cuando les llega la calma, la aprovechan como nunca.

- ¿Cómo es ser la directora de carrera?
- Hace dos años Cuatro decidió literalmente meter mi vida en una maleta, mi vida ahora está dentro de una maleta. Puedo decir que lo más importante de mi vida es Pekín Express, pienso en cuando termina, en cuando va a volver a empezar... Me siento profundamente orgullosa de ser la directora de la carrera. Es la gran aventura de nuestras vidas, y por eso es un programa mágico, especial y en esta ocasión traemos un programa 10, el mejor Pekín Express de los tres.

- ¿Qué es para ti Pekín Express?
- Ayer estaba viendo un episodio, y ocurrió algo que yo no había visto. Me vi delante de la tele gritando, y a mi eso sólo me ha pasado una vez en la vida, y fue cuando marcó Iniesta. Para mi Pekín Express es algo personal, mucho más que profesional. Nos cambia a todos, hemos sufrido mucho, pero merece muchísimo la pena.

- Si no fueras directora de la carrera, ¿es una aventura a la que te apuntarías?
- Yo pagaría por estar en Pekín Express, y mucha gente de la que va lo haría. Y la gente que va, mata por volver a ir. La gente me dice que quiere ir a Pekín Express. He llegado a recibir un día una llamada a mi casa, descolgué al teléfono, y me dijeron: 'Raquel, quiero ser madre, pero antes quiero ir a Pekín Express'. Es maravilloso, pero es muy duro. El programa suscita algo que no suscita ninguno, que es la ilusión por viajar y por vivir una aventura única en tu vida.

- A nivel personal, ¿qué te has traído de La Ruta del Dragón?
- Creo que todos los que hacemos Pekín Express nos traemos un entrenamiento y una forma nueva de trabajar y de viajar que nos sirve para nuestra vida. Nos tenemos que adaptar todos a eso. Yo personalmente me he traído la confirmación total de que me gusta la calamidad, el sufrimiento, me va pasarlo mal. Y creo que es bueno en esta vida tener momentos en los que dices no puedo más, para al día siguiente saber que sí puedes más. Lo bonito de Pekín Express es que los concursantes vuelven sintiéndose héroes, no les demuestran a los demás, se lo demuestran a sí mismos.

- ¿Te has enfrentado a esta segunda edición de manera diferente?
- Iba más asustada la primera vez. También es que Paula es un crack, y para mi fue duro. Ese primer encuentro en la Plaza de Pekín, a mi me temblaba todo. La primera fue para mí esa ilusión. Ahora ya no era todo nuevo, porque ya conoces la mecánica del concurso, pero en esta he tenido más oportunidad de desarrollar un poco más toda la faceta con los concursantes. He encontrado un punto con los concursante de unión, intimidad, cariño... que a lo mejor en el primero con tanto nervio, y con tanto estrés, no. En esta segunda he tenido más libertad para vivirla. Me lo he pasado bomba, aunque lo he pasado muy mal.

- ¿Cómo te preparas tú para Pekín Express?
- Cada vez necesito prepararme más, porque cada vez venimos más tocados. Yo este año he perdido 8 ó 9 kilos de peso, he venido un poco mala, floja... entonces te tienes que preparar físicamente con un entrenamiento personal, una dieta para irme con más peso del que habitualmente tengo, mucho deporte, entrenamiento duro de competición. En este programa hay mucha acción y mucha tiene que ver con lo físico. Trekking, ascensos muy duros... es muy cañero. Y cada vez veo que va a más. Este año he llegado a pensar que si vuelvo a hacer un Pekín Express voy a tener que prepararme con alguien que prepare deportistas de alto rendimiento. No te puedes ir sin preparar, yo por lo menos 3 meses antes tengo que estar ya cuidándome, descansando, y llegando en unas condiciones muy buenas. Cuando mejor te vayas, mejor vas a aguantar.

- Con esta dureza que tiene el concurso, ¿en algún momento has sentido que no podías más físicamente?
- En la final de este año, menos mal que los concursantes tardaron un poco más en llegar a un punto de lo que esperábamos, porque yo literalmente caí en una furgoneta, estuve una hora. Si no llego a tener esa hora yo no sé si hubiera llegado a terminar la final, que fueron 21 horas de final.

- Psicológicamente, ¿has tenido también bajones?
- Este año ha sido la ruta más dura. El tema de la climatología es importante, y en esta carrera no hemos dejado de pasar calor ni un segundo, y en algunos casos extremo. Estuve grabando entradillas con bolsas de hielo puestas en los pies. En ese sentido nos ha minado muchísimo. Cuando pasas 8 días durmiendo 3 horas, a 47 grados de temperatura, y con un estrés multiplicado por 5 con respecto a la ruta anterior, y ahí si no lloras un día, yo no sé de qué pasta estás hecho. Pero si pones en una balanza lo que lloro en Pekín Express, y lo que disfruto, a mi ya los llantos se me olvidan al día siguiente.

- ¿Los concursantes vuelven siendo mejor persona? ¿tú también has visto un cambio en ti?
- Lo que creo que me ha ayudado es a ser más feliz con las pequeñas cosas, a quejarme menos y a no dramatizar por cosas que realmente no son importantes. Luego te pasas aquí 3 meses y se te rompe un ordenador, te parece que el mundo se va a terminar ese día, pero ese disgusto antes igual me duraba una semana, pero ahora ya no. Creo que aprendes que somos unos privilegiados, que ahora mismo hay mucha gente pasando dificultades. Hay gente que vive sin esperanza y sabiendo que nunca van a poder elegir, vuelves sintiéndote más afortunada, te hace ser más feliz en general. Y los concursantes vuelven siendo mejores porque saben que son capaces de hacer cosas que no se podían ni imaginar, y porque conocen de cerca como nadie la generosidad de la gente que abre sus casas y se sienten más poderosos.

- ¿Habéis pasado situaciones de peligro?
- Este año se ha incrementado todo lo que tiene que ver con la seguridad de los concursantes. Este año intentamos incrementar la seguridad todo lo que podemos, y afortunadamente creo que las medidas que se toman dan su fruto. Pero vamos en una carrera, y hay momentos de esfuerzo físico de los concursantes de llegar a algún susto. Vietnam, como pasaba en China, hay problemas de control gubernamental, pueblos en los que no se puede entrar. Y también hemos pasado por Bangkok en un momento muy duro, muy duro para todos, viendo salir las columnas de humo de la ciudad.

- ¿En qué situación de Pekín Express pasaste más miedo?
- El día que pasé miedo fue montando los elefantes. Cuando subo al elefante, iba encima y pensaba imagínate que se enfada por lo que sea... Pasé miedo de verdad, pero cuando bajé era la persona más feliz del mundo, porque eso si no te obligan a hacerlo, no lo haces en tu vida. Si yo no tengo que comer tarántula porque uno de los concursantes me desafía, no me como una tarántula en mi vida, y me la comí. Está ácida, y no está mala. Yo no me comí la cabeza, pero las patas un pelín ácidas, y así como marisco.

 

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