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ENTREVISTA

Silvia Barrera Ibáñez, inspectora de policía experta en ciberseguridad: “Confiamos en internet más allá de lo que haríamos en el mundo real”

• La seguridad real no existe: "Internet es una fuente de riesgos y por mucho que uno crea navegar seguro pueden ocurrir cosas malas, aunque no seamos culpables"

• Consejo a padres, madres y tutores: "Lo que más debería preocuparles es ponerse las pilas con la red y aprender cómo funciona internet"

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Javier Alfaro · GENTE en Logroño
22/11/2019 - 05:20

La inspectora Silvia Barrera, en la comisaría de la Policía Nacional en Logroño, donde actualmente ejerce su trabajo · Javier Alfaro (GENTE)La inspectora Silvia Barrera es una de las nuevas incorporaciones de la Policía Nacional en La Rioja. Es experta en la investigación del cibercrimen con más de 15 años de experiencia en seguridad informática, ha colaborado con EUROPOL e INTERPOL, fundó y dirigió el Grupo de investigación en redes sociales de la Policía durante 5 años y el Grupo forense digital de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Comisaría General de Policía Judicial de la Policía Nacional con sede en Madrid. Máster en Seguridad Informática, ha sido distinguida por su labor docente y de investigación por la institución universitaria Bureau Veritas.

Colabora con la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) impartiendo formación sobre ciberdelincuencia y ha publicado varios libros sobre seguridad en las redes sociales e internet, motivo por el cual este jueves 21 respondió dudas a padres, madres y tutores de alumnos de Logroño en el colegio Jesuitas.

¿Saben los padres qué hacen sus hijos en redes sociales e internet?
Creen que conocen algo de lo que hacen, pero en realidad no, al no haber una supervisión ni unas indicaciones previas de los padres sobre cuáles son los límites y cuál es la parte de Internet o la parte de la red que ellos tienen que usar. En muchos casos, los chavales exploran y acceden a programas o aplicaciones y los padres no lo saben.


¿Qué es lo que más preocupa?

Lo que más debería preocupar a los padres es ponerse las pilas con la red y aprender cómo funciona internet. Aprender el mundo en el que viven sus hijos y las necesidades que tienen, el tipo de navegación que realizan y luego aprender cómo pueden supervisar esa actividad. Eso es lo primero, porque si tú dejas a un niño explorar el mundo o conocerlo a través de internet, al final estás dando un campo abierto a cualquier tipo de información sin ningún tipo de control. Lo primero es aprender en qué cibermundo se mueven sus hijos.


¿Sabemos hacer un uso responsable de estas nuevas tecnologías?

No, porque no sabemos las implicaciones y los riesgos que se corren. Las redes sociales son una herramienta muy potente y muy útil para llegar a los demás, comunicarnos con las personas, transmitir nuestro propio mensaje, contar al mundo nuestras habilidades..., pero no sabemos las implicaciones que tiene, quién puede estar al otro lado del dispositivo, quién está realmente detrás de un perfil y quién está, de alguna manera, siguiendo nuestros pasos.


¿Qué errores cometemos?
El exceso de confianza. Confiamos en internet más allá de lo que podemos hacer. Por ejemplo, en el mundo físico, si vemos a alguien que no conocemos que se nos acerca y que no sabemos con qué intenciones, le miramos de arriba a abajo, le examinamos, vemos que pintas tiene, cómo se expresa, qué intenciones puede llevar, qué me puede pedir... Sin embargo, en internet cualquiera que nos contacta por primera vez, nos pide una solicitud de amistad, nos hace un ofrecimiento para quedar o de un trabajo, no tengo ningún tipo de precaución. Nos creemos que esa persona que dice ser es realmente esa persona. Lo segundo a tener en cuenta es creer que registrarse o loguearse en una aplicación o saber operar a través de ellas es saber utilizar la red y no es así. La red tiene implicaciones. La forma en que nos conectamos, desde dónde nos conectamos, qué tipo de dispositivo se tiene, qué implicaciones tiene la aplicación que estamos usando, los términos y condiciones... Tienen muchas características que no conocemos, que no controlamos y, sin embargo, operamos con total normalidad.


¿Cómo deberíamos actuar para que los menores estén seguros?
Lo primero de todo es imponer unas normas de uso en casa y con los dispositivos. Si nosotros limitamos el uso o el acceso a la red, ya estamos empezando a supervisar a dónde puede acceder o qué va a hacer. Entonces, lo primero es poner unas normas, unos límites: a qué hora se puede conectar, a qué aplicación se puede conectar... Lo segundo, no tenemos que olvidar que los padres son los que regalan un dispositivo a los hijos. No es un derecho adquirido del niño, ni es algo que ellos tengan que tener porque los demás lo tienen. Es un regalo que los padres hacen al hijo. Por lo tanto nosotros somos los que tenemos que poner esas normas y, desde el principio, así tenemos que trasmitírselo a los menores. Si no cumples unas normas, no hay móvil. Yo entiendo que te tengas que conectar, pero hay que cumplir unas reglas. Lo tercero es configurar los aspectos de seguridad en su aplicación, es decir a qué aplicaciones o instrumentos le voy a dar acceso en la red y cómo voy a configurar esas APP para que pueda acceder a determinados contenidos y de qué forma. Hay herramientas de control parental con características para configurar la privacidad y la seguridad de las aplicaciones y luego en el móvil, igualmente, hay herramientas que permiten conectarse a determinadas webs o servicios que otras herramientas no permiten.


La inspectora Silvia Barrera, en la comisaría de la Policía Nacional en Logroño, donde actualmente ejerce su trabajo · Javier Alfaro (GENTE)¿Cuál es la clave?

Yo insisto en las normas de uso en la casa, establecer límites y una relación de confianza porque la seguridad, ‘per se’, no existe, porque hay formas de saltarse ese control tan sencillas como coger el dispositivo del amigo. Al final el menor nace con la tecnología y de forma natural averigua cómo saltarse las restricciones. Confiar en los elementos físicos es un error. Hay que hacerle saber que internet es una fuente de riesgos y por mucho que uno crea navegar de forma segura pueden ocurrir cosas malas. Al niño le puede contactar un desconocido, le puede mandar un enlace malicioso para mandarle archivos que luego puedan comprometer su ordenador y su seguridad. Hay que establecer ese canal de confianza para que los niños sientan que si les ocurre algo malo es porque puede suceder, no porque ellos sean los culpables de haber hecho algo mal, y tengan confianza para contárselo a los padres en el momento que detecten algo sospechoso.


¿Qué tipo de riesgos acechan a los menores en la red?
La sobreexposición, la cantidad de información que dan los menores en la red y la cantidad de imágenes y de archivos que publicitan en ellas desde temprana edad. Desde poner perfiles hipersexualizados, porque la imagen lo es todo ya, los ‘likes’ y la información en el perfil de que estudias en un colegio determinado, que haces determinadas actividades e información personal que no debes. Aceptar solicitudes de amistad de desconocidos sin saber realmente que detrás de un perfil puede estar cualquiera y que pueda haber adultos o personas que igual llevan unas intenciones que no son positivas, y luego que es una herramienta muy útil para acosar, humillar y maltratar a sus iguales.


¿Hay controles suficientes para evitar que un adolescente no acceda a contenidos para adultos como el juego ‘online’ o las páginas de ligoteo o citas?
Es muy difícil controlar todo. Aquí en España las páginas de juego ‘online’ están controladas y no dejan acceder a menores de 18 años y se hacen comprobaciones de identidad, pero como la web permite un acceso a cualquier parte del mundo, se puede acceder a esos contenidos. No tenemos que olvidar que internet no es gratis, ni las redes sociales, ni las páginas web... son todo empresas que buscan un lucro y les da igual desde donde venga el dinero. El problema de las redes sociales, de citas o de cualquier tipo, es que no hacen comprobaciones de identidad. Piden un nombre de usuario y una edad, si tu pones menos de 18 no te dejan y si pones más no lo van a comprobar. También piden un correo electrónico de contacto. Ahí  lo que deben hacer los padres es crear una cuenta de correo electrónico para los menores, preferiblemente de Gmail, que permita habilitar un control parental que les avise cuando el menor se registra en cualquier servicio.


¿Cuáles son los delitos más habituales en internet?

En adultos y menores los delitos relativos a amenazas, acoso, vejaciones, contra la integridad, accesos no consentidos y violaciones de la intimidad. Aunque el 70% son estafas y, en menor medida, los ataques informáticos a empresas.

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