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Rayo Majadahonda: Una escuela de fútbol, y de la vida

El centro de formación del Rayo Majadahonda alberga a más de 700 chicos, con una filosofía clara de formar jugadores, pero, sobre todo, personas. El primer equipo majariego es el espejo en el que se miran todos estos alumnos.

Archivado en: fútbol, educación, Rayo Majadahonda, Antonio Iriondo, Manu Alcázar, fútbol base

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Francisco Quirós
24/3/2017 - 11:49

Ni del Atlético, ni del Real Madrid, ni siquiera del Barça. Muchos niños de Majadahonda rompen los esquemas de los adultos cuando son preguntados por el equipo de sus amores: el Rayo Majadahonda.

Este sentimiento de pertenencia, que se había ido perdiendo en las últimas décadas por los cambios demográficos experimentados por la localidad, va resurgiendo en buena parte por la gran labor deportiva y sobre todo social que está haciendo la escuela de fútbol municipal, una entidad en la que actualmente están inscritos más de 700 niños. "Años atrás, en otra etapa en la que Antonio Iriondo era también entrenador del primer equipo, él mismo puso en marcha esta escuela", recuerda Manu Alcázar, director de la misma, quien destaca la dedicación e importancia del propio Iriondo: "Dentro de su humildad, Antonio es hombre de club. Hace años, en su etapa anterior, puso en marcha esta escuela, ya que no existía como tal. Él dejó de entrenar aquí porque la vida a veces te depara otros caminos, pero siguió ligado a esto. Es amigo del presidente y sé de primera mano que cuando necesitaba un buen consejo siempre acudía a Iriondo. Cuando vuelve como técnico del primer equipo una de las condiciones que pone es hacerse cargo también de la cantera. Estoy convencido de que, aunque aquí él no esté mañana, seguirá siendo una de las voces autorizadas a las que acuda el presidente. ".

Volviendo al presente, el director de la escuela resume la filosofía de trabajo "en el espejo que supone el primer equipo". Esa premisa vuelve a poner de relieve la figura de Antonio Iriondo, quien no pierde de vista esa vertiente formativa: "El fin no justifica los medios. Por ganar un partido no vamos a hacer algo que no valga para la escuela. En el momento que haya un solo chico viendo el partido puede decirle a su entrenador que ha visto a tal o cual jugador hacer una falta violenta por evitar un gol, o que ha rifado un balón sin sentido alguno", detalla.

Eso sí, estos dos técnicos son conscientes de la exposición mediática que tienen otras estrellas que pueden servir de modelo para los niños. "Es complicado que los chicos se fijen más en alguien de la casa que en alguna estrella mediática. Aquí hay casos de chavales que conocen la plantilla al detalle, saben quién es el capitán, quién es el máximo goleador... hasta qué año ascendimos. Lo cierto también es que cuando salen de aquí están muy expuestos a la imagen de Ronaldo o Messi, que mueven muchísimo detrás de ellos. Para nosotros el modelo cercano es este y los jugadores del primer equipo están entrenando a muchos equipos de la cantera".

MÁS ALLÁ DEL CAMPO
Esta identificación con los colores del Rayo es una semilla para que en el futuro haya una afición más numerosa en el Cerro del Espino. "Anteriormente nos quedamos sin socios, porque desgraciadamente se fueron muriendo los veteranos. Majadahonda, antes de convertirse en una gran ciudad, sus vecinos tenían un mayor sentido de pertenencia y su equipo no era el Barça, el Madrid o el Atlético, sino el Rayo Majadahonda. Esto acabó siendo una ciudad dormitorio, con mucha gente procedente de Madrid capital y se perdió ese sentimiento. Son los hijos de estos los que ahora empiezan a ser del Rayo Majadahonda, chicos de 8 o 9 años, esos van a ser los aficionados del primer equipo el día de mañana", vaticina Iriondo.

Mientras les llega la edad adulta, esos niños seguirán dando pasos, en algunos casos, lejos de las instalaciones de La Oliva, donde entrena la Escuela del Rayo. Cuando llega una proposición de otros equipos más potentes, Manu Alcázar también explica una filosofía tan elogiable como sólida:  "No tratamos de convencerles para que se queden, sino de que sean ellos los que elijan qué camino seguir. Esto es una escuela de vida; los problemas que van a tener en su trayectoria se los van a encontrar a pequeña escala aquí. Si se divierten y deciden seguir aquí acaban identificándose con esto, porque les gusta. El niño tiene una independencia real para decidir y ser libre. Sólo tratamos de ayudarles a superar obstáculos".

A partir de esa transmisión de valores, tanto Manu Alcázar como Iriondo insisten en el papel de apoyo que ofrecen los 30 entrenadores de la escuela a los padres, incluso en el progreso académico. "La educación viene en casa. Si un técnico puede ayudar en algún sentido, bien; si no, no nos metemos. Ha habido casos de entrenadores que, siendo profesores, y por una cuestión de confianza, han terminado dando clases de apoyo fuera de aquí", evocan.

Ahondando un poco más en este tema que tanto preocupa a los padres, Iriondo tira de experiencia para lanzar un mensaje con tintes de consejo: "Nosotros tratamos en todo momento de hacer ver que, al final cada uno hará lo que quiera, pero la experiencia nos dice que apartar al alumno del fútbol por una cuestión de notas suele ser un error; se acaba agrandando más el problema. El hacer deporte ayuda a estudiar y viceversa. El niño que no estudia tiene un déficit de atención en los partidos y en los entrenamientos, no es colaborador... En principio les aconsejamos eso, que no les quiten, pero siempre desde la idea de que nosotros somos colaboradores en su educación, que podemos ayudar en lo que ellos necesiten".

Esta labor, tan importante como necesaria, fija un rumbo en el que la clave es formar personas y, si se puede, jugadores, todo con el fin de que algún día la base de la plantilla majariega la formen futbolistas de la casa. "Sabemos que no es fácil, porque aunque manejamos 700 chavales, los que salen buenos se los llevan clubes como Madrid o Atlético. Esperamos que entre tanta cantidad salgan buenos chicos, de hecho cada año alguno tiene su oportunidad en el primer equipo, aunque también es cierto que cuanto más arriba estás de categoría es más complicado que puedan llegar jugadores", finaliza Iriondo.

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