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entrevista al doctor martínez-gonzález

"La pandemia de la obesidad está dejando más muertes que el coronavirus"

Este experto en la dieta mediterránea y con gran recorrido en epidemiología presenta el libro ‘¿Qué comes?', donde aborda los errores nutricionales de nuestra sociedad.

Archivado en: salud, sanidad, coronavirus, doctor Martínez González, nutrición, dieta

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F. Q. Soriano
25/9/2020 - 00:12

Dice el refrán que somos lo que comemos y, al menos en este caso, se puede decir que la frase, además de popular, también es cierta. Esa es de una de las conclusiones que se extraen del libro ‘¿Qué comes?' (editorial Planeta), escrito por el doctor Miguel Ángel Martínez-González, gran experto en la dieta mediterránea, y la comunicadora Marisol Guisasola.

En el prólogo ya avisa de que "decimos lo que nadie se atreve a decir". ¿Es políticamente incorrecto este libro?

La respuesta es sí. Es políticamente incorrecto y hay mucha gente que se va a enfadar cuando lea el libro, porque no quiere que se digan muchas cosas por sus intereses comerciales, pero yo priorizo los intereses de la salud pública.

 

Su anterior libro, ‘Salud a ciencia cierta', ya fue un éxito. Para este se ha apoyado en una comunicadora, ¿qué aporta la figura de Marisol Guisasola?

Es una periodista de referencia en este país en todos los temas de alimentación saludable, es una persona que además tiene una larga experiencia en todos estos temas, los conoce muy a fondo. Tiene un arte especial para hacer que lo que uno escribe fluya, sea muy amigable, muy ameno, resulte simple de leer. Cuando uno lo lee parece que se ha escrito en dos patadas, pero nos ha llevado mucho tiempo, hemos intercambiado mucho lo que ambos escribíamos y nos lo revisábamos mutuamente. Toda la redacción original y muchas versiones las hacía yo; cuando estaba conforme, se las pasaba a Marisol, que me hacía aportaciones muy interesantes.

 

"Las multinacionales que venden productos insanos se frotan las manos". Esa es otra de las frases llamativas que incluye el libro. Con el coste que tienen todas las epidemias de las que habla (infartos, alzhéimer, depresión... etc.) para la Sanidad pública, ¿por qué no se incide más en la prevención?

En España tenemos un sistema nacional de salud que parece la joya de la corona. Se instituyó en 1986 con la Ley General de Sanidad, si uno la lee, encuentra esto: es mucho mejor invertir en medicina preventiva y el sistema nacional de salud tiene que volcarse en eso. Estamos muy contentos con nuestro sistema porque funciona muy bien para algunos. Tenemos unos hospitales y profesionales estupendos, a coste cero te ponen un stent, tenemos cifras de récord en trasplantes, gratuito, universal, con cierta equidad... Pero se ha descuidado la Atención Primaria y la promoción de salud pública, esto se nota tanto en el coronavirus como en la obesidad. Hubiese sido mucho más barato para el sistema haber abordado la obesidad desde el punto de vista de la medicina preventiva y eso requeriría una firmeza frente a industrias alimentarias que quieren ser los directores de orquesta y que se meten en la Agencia de Seguridad Alimentaria, en los planes... No hay dietistas en los centros de Atención Primaria, tendría que haberse dado mucha más importancia a la dieta y al estilo de vida, los médicos de familia tienen que trabajar contra reloj y no pueden asesorar a los pacientes en una dieta sana. Hay que actuar sobre el estilo de vida, la actividad física y el peso corporal, esto requiere mucho más peso de la Atención Primaria. Se escribió toda la Ley General de Sanidad pero no se ha puesto en marcha, este es el problema. Ahora, con el coronavirus, hemos tenido una llamada de atención muy fuerte.

"Hay empresas que hacen lobby y su interés prima sobre la salud" 

En el libro habla de los peligros de las ‘fake news' y la pseudociencia. ¿Cómo se puede contrarrestar el poder y la incidencia de lo que denomina como Big Pharma?
Se han ido dando pasos, como que en Estados Unidos a la hora de hacer una publicación se hable de los conflictos de intereses de los autores. Después tendría que haber un registro de los pagos y deberían existir penalizaciones si un médico recibe pagos, por no decir sobornos, de una determinada marca farmacéutica y no lo revela. Se ha descubierto que hay consultoras que les decían a dos empresas farmacéuticas que pagaran a médicos para que recetasen con más frecuencia y más dosis determinados productos que, además, son fuertemente adictivos, porque así ganan más con su consumo. Claro, eso genera que haya una epidemia de dependencia y sobredosis, casi un millón de personas han muerto en Estados Unidos por el consumo abusivo de opiáceos. Son tragedias muy fuertes. Lo que digo en el libro es que si esto pasa con el Big Pharma, por qué no sucede lo mismo con la industria alimentaria que afecta al 100% de la población, no solo a los que están enfermos, y hay este mismo tipo de conflictos de intereses y de pagos a médicos.

 

Somos muy dados a copiar los modelos de Estados Unidos, donde la obesidad es un problema nacional. En España cada vez son más alarmantes los índices de obesidad infantil, ¿qué podemos hacer en los programas educativos para que esto no se convierta en un problema mucho más grave?
Hay que tomárselo muy en serio y hay que asegurarse de que haya una independencia total de la industria alimentaria. A veces se han comprometido a reducir las cantidades de sal o azúcar en determinados alimentos, pero cuando ves esas cantidades te das cuenta de que es como si alguien que va en la carretera a 180 km/h se compromete a ir a 175 km/h. Esto no arregla el problema, se necesitan medidas mucho más radicales. En el momento en el que se trata de complacer a las industrias alimentarias que son muy poderosas, no se le está dando la prioridad a la salud pública. Creo que el grupo de trabajo de la Sociedad Española de Epidemiología, al que pertenezco, podría dar unas soluciones muy buenas, con unos puntos de vista totalmente independientes. Requerimos la incorporación de nutricionistas a los centros de salud y a la Atención Primaria porque estamos en los peores puestos de obesidad infantil del mundo y no podemos seguir con esta connivencia con, por ejemplo, las multinacionales de refrescos o de comida basura.

"No se puede premiar a un niño invitándole a merendar una hamburguesa" 

Siguiendo con la obesidad, esta vez en la edad adulta, ¿por qué esa mentalidad de darnos ciertos caprichos y luego recurrir a una pastilla o una dieta milagro que trate de solucionar en corto periodo de tiempo lo que no hemos hecho en muchos años?
Aquí hay dos fuerzas muy poderosas. Una es el afán de ganancias de la industria alimentaria, que hacen lobby comprando a científicos, produciendo alimentos preparados para que nos hagan engancharnos a ellos, eso frena las regulaciones. La otra fuerza es que tenemos una cultura muy hedonista, muy materialista. Los padres son muy permisivos con los niños, les llevan a una hamburguesería para celebrar el cumpleaños, les acostumbran a que ese es el premio, como comprar chucherías, en lugar de enseñarles el dominio racional de sus apetencias más próximas. Tenemos el ejemplo de Islandia, donde en pleno siglo XXI se ha enseñado a los padres para que los premios sean un concierto de música clásica, unas sesiones de teatro donde los niños disfrutan... Hay que subir un poco el nivel, donde el premio no sea comerse algo lleno de azúcares y grasos. Eso está en nuestra cultura y la industria lo utiliza con fines perversos, lo que se traduce en pandemias de obesidad y eso va a durar más que el coronavirus, para esta enfermedad se encontrara una vacuna entre las muchas que se están ensayando y parará, pero la obesidad está produciendo más muertes, está durando más y no se le ve el final.

"El diagnóstico de la Covid-19 se agrava con la obesidad, está demostrado" 

En relación a los superalimentos, en el libro explica que no existen como tal.

Ese término no lo vas a encontrar en ninguna publicación científica seria, se halla en el ámbito del marketing, la publicidad o la propaganda, pero científicamente verosímil. Biológicamente no hay un alimento que proporcione menos del 2% de las calorías vaya a tener una incidencia tan alta en la salud de una persona. Todo esto es una exageración que se hace con fines de vender mucho más.

 

Para acabar, el último capítulo lo dedica a la Covid-19 y la incidencia que tiene en personas con obesidad o diabetes. Esto debería servir de cara al futuro.

Estamos en una situación dramática, sin precedentes, nunca antes ante una infección se habían tomado las medidas actuales. Hay voces que pueden parecer descabelladas, yo no lo creo que sean así, que dicen que la inmensa mayoría de la población se va a acabar contagiando. La vacuna, para ser científicamente serios, habrá que esperar años, no se va a tener en unas semanas, aunque haya tantas vacunas ahora mismo, hay que esperar a que lleguen a la fase 3, donde tienen miles de participantes y se ven cuántos casos de infección grave se pueden tratar. Es muy prematuro, y va a tardar por lo menos un año. En ese tiempo es posible que nos infectemos la mayoría de la población, con síntomas que pueden ir desde que no te enteres, pasando por un catarro leve hasta problemas graves con riesgo de mortalidad. Todo eso depende de la edad, de tu índice de masa corporal, cuanta más obesidad, más grave, aunque seas joven. Es el momento de ponerse a perder peso, porque esto nos va a llegar, ¿y eso cómo se hace? Pues con la pregunta que da título al libro, ‘¿Qué comes?'. También dependerá mucho de que la orquesta sinfónica esté bien afinada. No es cuestión solo de un superalimento. Se ha hablado mucho de la vitamina D y es cierto que es importante, pero hay que tener todo el patrón alimentario, que tiene que ser antinflamatorio, esto es lo que hemos demostrado con la dieta mediterránea, que es antinflamatoria. El problema de la Covid-19 no es que destruya muchas células e invada los tejidos, sino que nuestro cuerpo desarrolla una reacción inflamatoria muy fuerte y eso es lo que hace se produzca la neumonía bilateral o la insuficiencia respiratoria. Frente a eso necesitamos una dieta antinflamatoria, que es la dieta de nuestros abuelos, esto equivale a una vacuna en el momento actual. Por eso he escrito este libro, libre de intereses comerciales, he renunciado a todos los derechos de la obra, todas las ganancias, que espero que sea un ‘best seller', van a ir a financiar investigaciones en salud pública y nutrición. No tengo una consulta en la que me dedique a tratar a gente para que adelgace, no hay un negocio detrás, lo que queremos es transmitir a la población qué hay que comer para estar sano.

Esto no es solo el doctor Miguel Ángel Martínez y la comunicadora Marisol Guisáosla, detrás el grupo Predimed y todo lo que he aprendido en los 22 años de contacto con la escuela de salud pública de Harvard.

 

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