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Hora de dejarlo

Cuando uno se maneja entre el masoquismo y el (intento de) perfeccionismo, es decir, cuando uno le da demasiadas vueltas a las cosas un simple articulito como éste puede convertirse en todo un alumbramiento, y los partos son agotadores, ¡si lo sabremos nosotras!

Archivado en: Javier Cuesta,

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Javier Cuesta
29/7/2016 - 01:10

Aunque tengo la sensación de no haber hecho, en sentido periodístico, otra cosa que 'Cartas al director', es hora de dejarlo. Y no porque uno reniegue de esa sección, al contrario, a menudo sorprende más la carta de algún lector que cualquier columna del articulista consagrado. Es lógico, defiende el genio: los lectores son miles, millones, y entre ellos estadísticamente hay siempre tipos brillantes. Volvamos, pues, con ellos y a ese formato en el que estamos tan a gustito, me digo. Además, cada uno tiene su distancia, su recorrido, su horizonte. En atinada expresión de Ribeyro, si estás preparado para los cien metros lisos no te apuntes a la maratón. Se refería él al vuelo corto en literatura: ¡sucede con tantos que se meten a grandes narradores cuando su capacidad y talento a lo sumo darían para un haiku! Pero es trasladable al periodismo, donde juegan igualmente atrevimiento y vanidad. Sea como sea, no se puede dar a luz cien veces ni estar pariendo toda la vida: ¿qué pinta uno cascándose 2.500 caracteres cada semana para opinar de todo y de todos, ilimitadamente? Yo me pregunto y yo me contesto, y de paso quemo mis naves: nada. No pinta uno nada.
Es casi agosto, hace casi calor, estoy casi vacío. Permiso para despedirme, no sea que todavía me dé por auto-etiquetarme ‘Analista político' como algún pobre patético al que le falta un verano (azul). Lo lamento de veras por el posible disgusto de mis lectores, cuatro, pero fantásticos. Lo lamento por la segura satisfacción de mis críticos, docenas pero impresentables. Sin embargo, me aferraré al maestro Azorín que ya nos regalaba una solución allá por 1901: "Un cronista no puede ser brillante más allá de diez años... y es mucho. Después queda anticuado, desorientado. Otros jóvenes vienen con otros adjetivos, con otras metáforas, con otras paradojas... y el antiguo cronista muere definitivamente para el presente y para la posteridad". En ese plazo coincidía Juan Cueto cuando dejó voluntariamente Canal Plus: más de diez años, ni en el paraíso. Donde ellos dijeron diez, yo digo tres. Nada más que corregir. Me iré a escosar a Veneros, ya saben: mi aldea global. Adiós.

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