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Fallece Antonio Trobajo, deán de la Catedral de León y vicario de Relaciones Públicas

El deán de la Catedral de León y vicario episcopal de Relaciones Públicas de la Diócesis de León, Antonio Trobajo, ha fallecido esta madrugada en Madrid a causa de una enfermedad diagnosticada el pasado mes de agosto y que le había apartado de la vida pública. El Obispado de León ha confirmado la muerte de Trobajo, nacido el 26 de agosto de 1943 en Puente de Alba (León) y que realizó su formación sacerdotal en el Seminario Menor de San Isidoro y en el Seminario Mayor San Froilán, antes de recibir su ordenación presbiteral en la Catedral de León el día 12 de junio de 1966.

 

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gentedigital.es / Europa Press
11/4/2020 - 14:30

Licenciado en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) en 1968, en 1971 se licenció en Letras Clásicas también en la UPSA y en los cursos 1972 y 1973 culminó los estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo.

De 1972 a 1982 fue profesor de Religión en el Instituto Juan del Enzina y en el Colegio Sagrado Corazón de las Hermanas Carmelitas de la Caridad (Vedrunas), al tiempo que asumió la dirección del Colegio Menor Jesús Divino Obrero (1976-1978) y se inició como periodista.

Copárroco en la Parroquia de Santo Toribio de Mogrovejo desde 1978, en 1994 fue nombrado rector del Seminario Conciliar de San Froilán y que dirigió hasta 2004, cuando se hizo cargo de la dirección del Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) de León hasta 2016.

En 2003 fue nombrado vicario episcopal de Relaciones Públicas por el obispo Julián López, responsabilidad que ha desempañado hasta la actualidad y que ha promovido iniciativas como el 'Cursillo Fe-Cultura' o el ciclo de conferencias y reflexión 'Iglesia y Sociedad'.

Compatibilizaba estas encomiendas con el cargo de deán-presidente del Cabildo de la Catedral, oficio asumido en 2014, dentro de la etapa que, como canónigo, había iniciado por nombramiento del obispo Antonio Vilaplana en el año 2000.

Junto a este perfil eclesial, en la figura de Antonio Trobajo sobresale su proyección pública como comunicador con presencia en periódicos como Diario de León, La Crónica de León o La Nueva Crónica.

Además, ha colaborado en COPE León en la sección 'Agenda Diocesana' en el programa 'El Espejo de la Iglesia en León', emitido cada viernes en una emisora en la que era asesor religioso desde hace dos décadas.

RESEÑA BIOGRÁFICA

Antonio Trobajo Díaz nace en Puente de Alba el día 26 de agosto de 1943, en el seno de una familia ferroviaria, que dos años después se traslada a Pola de Gordón. Tras completar su formación sacerdotal en el Seminario Menor de San Isidoro y en el Seminario Mayor San Froilán, recibe su ordenación presbiteral en la Catedral de León el día 12 de junio de 1966 de manos del obispo Luis Almarcha y asume su primer destino pastoral en la parroquia de Tejerina. Completa estudios de licenciatura en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) en 1968; en 1971 obtiene la licenciatura en Letras Clásicas también en la Universidad Pontificia de Salamanca y en los curso 1972 y 1973 culmina los cursos de Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo.

Desde el año 1972 a 1982 desarrolla una intensa etapa como profesor de Religión en el Instituto Juan del Encina y en el Colegio "Sagrado Corazón" de las HH. Carmelitas de la Caridad (Vedrunas), al tiempo que asume la dirección del Colegio Menor Jesús Divino Obrero (1976-1978) y se inicia en su dimensión periodística como colaborador de la revista ‘Colligite'. Como docente prosigue su labor en la Escuela Universitaria del Profesorado (La Normal) de León de 1982 a 1984, al tiempo que asume la dirección del periódico diocesano ‘Iglesia en León'. En el ámbito pastoral se incorpora en el año 1978 como co-párroco de la nueva Parroquia de Santo Toribio de Mogrovejo.

En 1983 Antonio Trobajo inicia una dilatada etapa como profesor de lenguas clásicas en el Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) de León, órgano adscrito a la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), desde donde prolonga su magisterio hasta el curso 2018-2019 en el que se jubila; al año siguiente, en la apertura del vigente Curso Académico pronuncia como Lección Inaugural su "ultima lectio" sobre el tema "Humanismo clásico y fe cristiana". En 1994 asume la responsabilidad como rector del Seminario Conciliar de San Froilán, institución diocesana que dirigirá hasta 2004, y en ese mismo edificio del Seminario Mayor se hace, posteriormente, cargo de la dirección del Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) de León, institución que ha dirigido durante varios trienios hasta el año 2016.

Dentro de la curia diocesana, por iniciativa del obispo Juan Ángel Belda en 1984 Antonio Trobajo es nombrado vicario general de la Diócesis, cargo en el que fue confirmado por el obispo Antonio Vilaplana en 1987 y que ejercerá con plena dedicación hasta septiembre de 1994. En esa etapa también se integra como miembro de los Consejos Episcopal, Presbiteral y del Colegio de Consultores, órganos diocesanos de los que seguía formando parte en la actualidad. También asume la responsabilidad de delegado diocesano para la Junta Mayor de Semana Santa desde donde desarrolla una acción de integración que se verá reconocida con su designación como pregonero de la Semana Santa de 1999. En el año 2003 es nombrado vicario episcopal de Relaciones Públicas por el obispo Julián López, responsabilidad que ha desempañado hasta la actualidad y desde la que ha promovido iniciativas como el "Cursillo Fe-Cultura" o el ciclo de conferencias y reflexión "Iglesia y Sociedad".

Compatibilizaba estas encomiendas con el cargo de deán-presidente del Cabildo de la S. I Catedral, oficio asumido en 2014, dentro de la etapa que, como canónigo, había iniciado por nombramiento del obispo Antonio Vilaplana en el año 2000, con realizaciones como la puesta en marcha del proyecto editorial de la revista ‘Catedral de León', publicación semestral de referencia dedicada íntegramente al primer templo diocesano.

Junto a este perfil eclesial, en la figura de Antonio Trobajo sobresale su proyección pública como comunicador, ya desde sus inicios, como secretario de redacción en la revista leonesa ‘Colligite' (1973-1980) y como periodista corresponsal del semanario de información religiosa ‘Vida Nueva'. Junto a la erudición y el estudio sistemático, puesto de manifiesto en los numerosos artículos publicados en la revista ‘Studium Legionense', órgano académico del Centro Superior de Estudios Teológicos del Seminario Mayor de León, la firma de Antonio Trobajo ha estado presente de manera asidua en la prensa leonesa desde la recordada sección "El pulso y la cruz", que acogieran durante más de dos décadas periódicos como ‘Diario de León' y ‘La Crónica de León', presencia que se ha mantenido cada sábado, en el tiempo más reciente, desde las páginas del rotativo ‘La Nueva Crónica de León'. Además, dentro de esta presencia como comunicador sobresale la colaboración de Antonio Trobajo en los espacios radiofónicos de COPE León como la sección "Agenda Diocesana", en el programa "El Espejo de la Iglesia en León" que se emite cada viernes, una emisora que ahora cumple sesenta años y a la que ha estado muy vinculado desde su responsabilidad como asesor religioso en las últimas dos décadas.

Esta dimensión comunicativa y periodística se completa con la vocación literaria que siempre ha animado la actividad de Antonio Trobajo, muy inspirada por la figura de Antonio G. de Lama, de quien publicó como editor la obra ‘Antonio G. de Lama. Poesía' (León, 1994). En esa producción literaria y ensayística de Antonio Trobajo destacan obras como La civilización del amor (Madrid, 1992), Nueva evangelización. Un proyecto práctico (Madrid, 1994), Las parábolas de la Iglesia (Madrid, 1997), o estudios monográficos recogidos en distintos números de la revista la revista ‘Studium Legionense', como "La trascendencia en la poesía de Antonio Gamoneda. Una aproximación" (2009), "La II República, la dictadura franquista y los obispos españoles" (2011), "Una lectura de los Lineamenta del Sínodo de los Obispos 2012" (2012), "Las crisis actuales y el magisterio de la Iglesia" (2013), "La Iglesia en el mundo de hoy: gozo y afán" (2014) y la reciente "ultima lectio" como profesor del Centro Superior de Estudios Teológicos (CSET) "Humanismo clásico y fe cristiana" (2019).

BIOGRAFÍA ECLESIAL

Antonio Trobajo Díaz, nacido en Puente de Alba-León (26-8-1943), ordenación sacerdotal el 12-6-1966.

Profesor del Seminario Mayor San Froilán, 20-9-1983

Canónigo de la S. I. Catedral, 6-10-2000

Deán-presidente de la S.I Catedral, 26-6-2014

Asesor religioso de COPE León, 22-12-2008

Vicario episcopal de Relaciones Públicas, 28-6-2013

Miembro del Consejo Presbiteral, 10-9-2013

Miembro del Colegio de Consultores, 25-11-2008

Director Centro Superior de Estudios Teológicos de León (CSET), 3-6-2013

 

Antonio Trobajo Díaz: In Memoriam

Juan Carlos F. Menes


La vaga intuición se fue abriendo camino para convertirse en sospecha y esta en certeza, querido Antonio; el día más apropiado para que tú volvieras de este mundo al Padre, no podía ser otro que la madrugada del Sábado Santo, el día en el que hacemos memoria esperanzada, comprometida y agradecida del amor crucificado, de la entrega más amorosa que en el mundo ha habido: la de Cristo Jesús, el sirviente por excelencia, cuya Resurrección esperamos a lo largo del día y que celebramos al comenzar la noche. El triunfo del Señor Jesús que un día te llamó por tu nombre y te invitó a dedicarse de cuerpo a la comunidad eclesial, a tirar del carro como el primero, a aguantar las tarascadas como el que más, a concluir la jornada el último de todos y a estar siempre a disposición de quien venga, teniendo siempre en tu agenda un hueco vacío por si alguien lo reclamaba. El Padre tampoco te ha ahorrado nada como hizo con Él, con el que te configuró y hermanó a través del bautismo y del orden sacerdotal, pero tampoco te ha abandonado ni dejado de la mano igual que hizo con Él.
Dios Padre te reclama en la Semana Santa más atípica que recuerdan las crónicas y los más viejos del lugar, después de ese duro tramo final de tu cuaresma particular, que has vivido en una soledad acompañada minuto a minuto por tu hermana Isi y, de forma no menos cercana aunque en la distancia física, impuesta por la pandemia, por el resto de tu familia (que en todo este tiempo no te ha dejado solo ni un minuto) y por todos los que te conocemos y queremos. Al final no ha podido ser aquello que pedías muchas veces: poco mal y buena muerte. Pero has sabido acompasar tus pasos con los del Cristo sufriente, que te invitaba a decir: que no se haga mi voluntad sino la tuya. Por eso guardaré siempre en la memoria el día y la hora, el miércoles santo, cerca de la una menos cuarto del medio día, en que sentía tus últimas palabras con voz casi inaudible, pero consciente de lo que oías, de cómo tu rostro se relajaba y sonreía al escuchar por última vez las palabras de la misericordia del Padre hecho perdón sacramental.
En ti, como afirma ese libro-homenaje que se te hizo con motivo de tus 75 años de vida, Dios Padre nos ha regalado un buen hijo, sobrino, hermano y tío, un buen estudiante, un buen profesor, un buen rector, un buen vicario, un buen canónigo, un buen comunicador y un buen escritor, pero, sobre todo, un buen sacerdote. Son nueve gozos que han sido acrisolados con estos últimos nueve meses de dolor que has sabido aceptar y encajar, con los altibajos propios de la condición humana, porque nunca se deja sin dolor lo que se ha tenido con amor. Esas cualidades las has ido regalando y sembrando en el servicio constante a la Diócesis de León y en la ayuda cercana a sus tres últimos obispos, en ejemplar fidelidad, supliendo carencias y multiplicando presencias, allí donde se te llamaba y requería. Son los pilares en los que se ha asentado tu vida, desde el convencimiento de que "cuando un pequeño ser humano, en un pequeño rincón del mundo, realiza una pequeña obra buena, el mundo está cambiando". Sabiendo que esa tarea se hace siempre con otros, aprendiste y enseñaste en tu vida ese profundo sentido de una palabra que hoy está muy de moda: la sinodalidad, caminar juntos. Y todo ello aderezado con una salsa que no es fácil tener ni mantener intacta a lo largo del tiempo: "No desear nada, ni pedir nada, ni rehusar nada". En ese libro-homenaje yo decía que era la mayor de tus cualidades, lo que hizo que se te confiaran responsabilidades y lo que mantuvo "serenidades y cordialidades" contra viento y marea.
Nos pedías que nos acordáramos de encomendarte al Buen Dios para que te concediera, en lo que te restase de vida la gracia de mantenerte firme en la fe, alegre en la esperanza y ardiente en la caridad. Seguramente ahora, en las puertas del cielo, has podido saber que durante todo este tiempo de enfermedad, la Diócesis se convirtió en un rumor de bisbiseos orantes, donde todos apretamos más fuerte el timón de nuestras responsabilidades y tareas para procurar crear en torno a ti un clima de normalidad y de acompañamiento. Tu gran bagaje humanista te había ido tallando como un hombre liberal, un ciudadano abierto y un cura comprensivo. Adjetivos que sin duda tienen su redondeo en el paraíso. Donde quiero que ya estés. Nos dejas un testamento vital: Vale más dar que recibir; vale más unir que separar; vale más servir a los demás que servirse de los demás; vale más ver el lado bueno que sospechar el malo; vale más encender una vela que maldecir las tinieblas; vale más aprender que dar lecciones; vale más recoger que desparramar; vale más ceder que imponer; vale más amar que tener razón.
Querido Antonio dile al Padre Dios que tu muerte nos deja con lágrimas en los ojos y dolor en el corazón, pero sin perder la esperanza, dile que a través de ti, del amor que has tenido siempre a los demás y de tu esperanza depositada en el cielo, hemos podido aprender un poco mejor las matemáticas del Reino, esas que multiplican por miles los pequeños y grandes servicios que hacemos a los demás. Y en ello quedamos comprometidos, no en añorarte inútilmente, sino en recoger el testigo que nos deja tu vida. O, dicho con palabras tuyas, a entender que "la comunidad de discípulos, que camina en un territorio y en un tiempo determinado, se deja inflar de la esperanza de quien vive el ajetreo de la víspera de la fiesta, porque, sin más razones que las que nacen de quien se anticipa a amar, se siente Plenitud del que lo llena todo en todo y confía, a pie juntillas, en que se oiga, en cualquier momento, resonar la más cenital de las Bienaventuranzas: Dichosos los criados, a quienes el Señor, al venir, encuentre en vela. Yo os aseguro que se pondrá el mandil, les hará sentarse a la mesa y, yendo de uno a otro, los irá sirviendo". Antonio has sido, sin duda, una caricia de Dios. Para muchos. También para nosotros. Gracias al Acariciador y a la caricia.
Hasta pronto, hasta el cielo, Cristo te dé la vida y te reciba en tu amistad.

Juan Carlos F. Menes es secretario general del CSET (León)

 

D. ANTONIO TROBAJO "EN PAZ"

Julián López Martín

En las catacumbas romanas, lugar de sepultura de incontables cristianos de los primeros tiempos, se leen en humildes teselas de barro los nombres, solo los nombres, sin otras referencias salvo una paloma, una ramita de olivo, el monograma de Cristo o la expresión "in pace", en paz, en la paz que nuestro Redentor prometió y aseguró en la última Cena con sus discípulos: "La paz os dejo, mi paz os doy" (Jn 14,27).

Hoy es sábado santo. El sacerdote sabio, fiel y preparado como pocos, D. Antonio, el "Querido Antonio" de tantos amigos y personas agradecidas que participamos en aquel homenaje, inesperado para él pero muy merecido, ha acudido con presteza y desapego a la llamada del Maestro para entrar en el propio descanso de Cristo en plena noche del Viernes Santo. Hasta en esa circunstancia el cristiano y el sacerdote ha culminado su identificación personal y existencial con el Señor de la vida y de la esperanza.

Cuando la Iglesia calla y medita en el silencio sacrosanto, en espera del anuncio de la resurrección, la Diócesis de León, su presbiterio y su obispo pierden a uno de sus más valiosos y esforzados trabajadores de la viña del Señor. Pero, en realidad, lo recuperamos aunque de otro modo, con la esperanza alimentada en la fe y con la mayor gratitud ante su vida y testimonio. Descanse en paz.

+Julián, Obispo de León

 

 

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