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Mentiras y engaños

Estupideces conservacionistas

En estos tiempos en los que no hay otra cosa que coronavirus, leo con verdadero estupor, como otra vez los de siempre, vuelven a cacarear que hacen algo por salvar una especie en peligro, el urogallo cantábrico, cuando realmente las poblaciones están cada vez peor. Los urogallos del sector oriental de la cantábrica se dan ya por desaparecidos, mientras los del sector occidental (Degaña-Ibias en Asturias, Caboalles, Ancares y Omaña, en León) van camino de estarlo, porque no pasan de tener 0,89 pollos por hembra reproductora, lo cual está muy lejos de los 2 pollos que deberían tener para hacer que las poblaciones tuvieran visos de ser viables a medio y corto plazo.

Archivado en: Nicolás Pérez Hidalgo, urogallo, Ancares, Omaña, Degaña-Ibias

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Nicolás Pérez Hidalgo
05/2/2021 - 01:10

Pero se les ha ocurrido a los del grupo de trabajo del urogallo cantábrico (creado cual "ménage à trois" para trincar dinero europeo) que está formado por la Junta de Castilla y León, el Principado de Asturias y lo que ahora llaman Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, que lo mejor para salvar al urogallo es darle matarile a todo bicho viviente, que según ellos (quién sabe si con algún criterio científico o sin él) pudiera molestar de lo lindo a los urogallos y a su prole.
Así, desde octubre del 19 hasta julio de 2020 en esas zonas del occidente, se han sacrificado (eso sí, con veterinario, que siempre da más caché) o se han mandado a la Conchinchina (translocación lo llaman) unas cuantas alimañas: martas, zorros y gatos monteses. Pero ya que estaban, tampoco han escatimado esfuerzos en cargarse ejemplares de turones, tejones, gatos domésticos, perros y visones americanos y por lo que pudieran hacer, se han quitado también de encima a ratoneros, gavilanes, cornejas, arrendajos, erizos y hasta a un cárabo.
Dudo mucho, que estas ocurrencias de gestión conservacionista estén basadas en datos científicos de peso y menos aún, que sirvan para salvar a los urogallos. Sobre todo cuando la especie más dañina, para la conservación del urogallo cantábrico y otras especies, campa a sus anchas abriendo pistas forestales, construyendo parques eólicos y haciendo barrabasadas medioambientales varias. Cazarlo antaño y ahora la destrucción del hábitat, es lo que está haciendo que el urogallo se vaya a la mierda irremediablemente. Pero claro está, quedaría feo sacrificar o translocar a tanto cantamañanas, que va de científico sin serlo.

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